En un fin de semana complicado para los balnearios de la Costa de Oro, la Mesa Central de Operaciones de la Jefatura de Policía de Canelones llamó por tercera vez en media hora a la Seccional 24ª de Parque del Plata porque había una mujer en estado de pánico porque desconocidos habían intentado ingresar a su casa para robar.
La respuesta que recibió Jefatura fue breve y sincera: "Estamos saturados". Eran las 1.10 del domingo. La comisaría recepcionó no menos de cinco denuncias por hurto, dos por merodeadores que intentaron ingresar a hogares y un accidente con heridos, sólo en horas de la noche. Para entonces no había patrullero.
Los delincuentes hicieron colapsar la comisaría pero tuvieron poca astucia en la elección de un objetivo: cometieron el error de hurtar en una vivienda muy cerca de donde transitan tres compañías de ómnibus y la víctima resultó ser un alto oficial del instituto policial.
Las jornadas del fin de semana culminaron sin detenidos ni hurtos esclarecidos. Para el imaginario colectivo, los arrebatos ocurren a cada momento, aunque sólo haya habido uno: la mujer que fuera asaltada en una parada de ómnibus, el día 11, a las 22.44 horas.
Pero el pánico quedó instalado. Así ocurre en cualquier comunidad pequeña cuando aparecen los arrebatos cometidos por asaltantes que ocultan sus rostros con cascos o capuchas y se desplazan en motos. Ni las víctimas pueden describirlos ni los policías saben a quién atrapar.
La insistencia de Jefatura por la mujer en pánico tenía sus motivos. El intento de robo tuvo lugar en una calle céntrica con salida a la playa, ubicada entre Avenida Mario Ferreira (la principal arteria del balneario) y la rambla costanera que recorre Villa Argentina y llega hasta el arroyo Solís Chico, pasando por la Seccional 17ª de Atlántida.
Ocho minutos luego de la advertencia de Jefatura, la comisaría recibió una llamada de otra mujer en pánico, al norte de la Interbalnearia, que tenía a varios merodeadores en las puertas de su hogar particular. La mujer había llamado por primera vez una media hora antes que la comisaría admitiera que estaba "saturada" y no podía atender su reclamo.
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