Agustín Delarrosa /Cerro Largo
El hecho conmocionó a transeúntes y vecinos de la calle Remigio Castellanos en su intersección con Aparicio Saravia. Un hombre totalmente fuera de sí la emprendió a balazos contra una jovencita que transitaba en bicicleta. Luego se supo que era su propia hija.
La muchacha, presa del pánico, atinó a ingresar a un comercio donde la acertada presencia de un joven funcionario policial fuera de su horario no midió los riesgos y se interpuso entre el agresor y la víctima, evitando que el enfurecido hombre concretara su propósito. Al mismo tiempo, el propietario del negocio se trabó en lucha con el agresor, quien revólver en mano estaba empeñado en ultimar a la jovencita. Viendo frustrada su intención, el hombre se subió a su camioneta, se dirigió al domicilio de su ex esposa y al encontrarla le descerrajó dos tiros en la cabeza. La mujer murió después en un nosocomio.
Perpetrada la acción homicida, el hombre continuó su sangrienta carrera para dirigirse a las afueras de la ciudad de Melo, donde se ultimó de un disparo en la boca.
Numerosos móviles y efectivos policiales se congregaron en la escena de los hechos, donde cundía un clima de nerviosismo y desconcierto entre la población melense que asistía al episodio.
En el escenario de la tragedia se constituyeron autoridades de Jefatura, médico forense, juez y fiscal letrado, quienes recabaron el mayor número de pruebas y testimonios para determinar los motivos que desencadenaron el sangriento episodio en el que Clodomiro Anadón Rodríguez, de 71 años, intentara ultimar a su hija, para luego matar a su ex esposa María Elena Blanco, de 70 años y por último autoeliminarse.
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