Desde hace mucho tiempo existe una comisión que muy poco y nada ha hecho con respecto a la investigación de la trata de blancas. A partir de la denuncia publicada el lunes en LA REPUBLICA, se han tomdo los recaudos necesarios para conocer oficialmente cuál es el informe oficial sobre el tema. Alguno de los integrantes de esta comisión llamaron a este corresponsal para conocer algunos detalles y le cursaron una invitación para participar de una reunión de trabajo que se desarrollará la semana próxima para analizar los pasos a dar.
La jefa departamental del INAU, Mónica Inella, reconoció que "hay un mayor incremento de prostitución adolescente". La jerarca expresó: "Estamos trabajando incansablemente, pero nos encontramos con un gran escollo, no tenemos los medios suficientes, contamos con una sola asistente social. Y no tenemos vehículos para poder hacer un seguimiento pormenorizado de los casos que se nos plantean", señaló.
Asimismo, la responsable mostró preocupación por el aumento de la prostitución callejera de menores, a pesar de las denuncias que se vienen indagando en la Justicia. La funcionaria mencionó dos expedientes en particular; uno de ellos es "referido a una denuncia en Villa Quebracho, a una madre que vendía el cuerpo de su hija". Mencionó además otros dos casos igualmente graves que están a estudio.
En enero, la ONG más importante de Paysandú denunció que "cada vez son más las niñas que 'alquilan' o 'venden' sus cuerpos". El responsable del Movimiento Jeremías dijo que "el año anterior se trabajó muy poco y casi nada. Se espera un compromiso mayor de las autoridades para organizar rápidamente la comisión de minoridad. Hoy en día, en cualquier parte donde vayamos observamos menores trabajando.
Cuando salimos en las noches vemos a niñas y niños en sus carritos trabajando. Esta es una realidad que acecha a Paysandú. Este trabajo lo hacen porque tienen algún problema, ya sea económico o familiar. Estas niñas y niños se supone que deberían estar estudiando y aprendiendo a ser el futuro de Uruguay. Es una tristeza que ocurra esto. Es una lástima que esto suceda y más que los adultos o los mismos menores se presten a buscar estas niñas para tener placer; deberían pensar que pueden tener enfermedades sin los controles correspondientes de las que trabajan en la calle".
El director de la ONG señaló el caso denunciado a LA REPUBLICA por los familiares de Zoia Trinidades, la adolescente de 17 años que presuntamente se suicidó. Según los familiares, "la adolescente ejercía la prostitución en un club nocturno".
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