Gabriel Monteagudo | Colonia
La policía de Colonia no tiene ni siquiera una huella dactilar del cuchillo encontrado atravesado en la garganta del perro y fiel mascota de Luis Alberto Jaime, un anciano de 76 años que fue salvajemente asesinado en las afueras de Carmelo.
Al teléfono del corresponsal de LA REPUBLICA, en la ciudad de Carmelo, departamento de Colonia, Gabriel Monteagudo, llegó un mensaje de texto momentos después que la policía de Colonia anunciara en conferencia de prensa que tenía los asesinos del macabro cuádruple crimen de Puntas de Rosario: "pero del viejito que mataron con un hueso ni noticias" decía apenas.
El mensaje hacía referencia a la información cubierta a principios de febrero por LA REPUBLICA en donde dábamos cuenta de la muerte por asesinato de un hombre mayor en las afueras de Carmelo. El hecho conmociona aún a los pobladores de dicha zona de la ciudad, que aseguran que "no estamos seguros luego de este crimen".
A Luis Alberto Jaime le pegaron dos golpes en la cabeza el domingo 3 de febrero, uno en la nuca y con otro le hundieron el cráneo sobre la frente. El arma homicida fue un enorme hueso de vaca encontrado en el lugar. Había sangre por todos lados y señales de lo que podría ser una brutal golpiza. Después que se fue la policía, un familiar del muerto encontró apuñalado al perro.
Luego que un vecino avisó a la policía, los uniformados no encontraron desorden en el lugar pero había rastros de vómito, sangre y marcas de haber sido golpeado contra la pared. También apareció un hueso grande que habría sido el arma homicida.
Se dijo que Jaime tenía dinero producto de la venta de un campo, pero la policía no confirmó la especie.
Su asesinato está rodeado de misterio y preocupación "tenemos un asesino suelto en los alrededores" dice a LA REPUBLICA uno de los vecinos.
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