Una familia que reside en la zona del barrio Fraternidad afrontó dramáticos momentos, cuando un asaltante que venía siendo perseguido por la Policía, tras haber intentado atracar un negocio, se introdujo en su casa. La Policía rodeó el lugar y se temió que el individuo intentara tomar rehenes.
Este suceso que puso en vilo a la populosa barriada comenzó a gestarse al filo de la hora 10. A una granja ubicada en la avenida General Flores 3694, entre Euclides Salari y Heraclio Fajardo, ingresó un individuo que empuñaba un arma de fuego. Tras encañonar al propietario le ordenó entregar en forma inmediata el dinero. Pero el comerciante se negó a acatar las exigencias del malhechor que, sorprendido, sólo atinó a darse a la fuga.
Sobre la marcha, el negociante tomó el teléfono y alertó a las autoridades policiales, acudiendo varias patrullas que comenzaron a rastrillar la zona en busca del sospechoso. Repentinamente los agentes actuantes recibieron la información de que el buscado se había ocultado en una vivienda sita en Pablo Pérez 4026 del barrio Pérez Castellano.
Las actuaciones fueron centralizadas en dicha finca y tras confirmarse que el fugitivo estaba en la parte trasera, el lugar fue rodeado. Cuando el delincuente advirtió que no tenía vías de escape amagó a ingresar a la finca, pero finalmente optó por entregarse. En su poder tenía un revólver calibre 22 largo, acondicionado con diez balas.
Los policías entonces indagaron a la moradora del inmueble, quien explicó que estaba en su casa con dos familiares, uno de ellos menor de edad, cuando sintió que golpeaban a la puerta. Sin franquear totalmente el paso observó que se trataba de un hombre que tenía el torso descubierto, que le pedía refugio porque querían agredirlo.
Sospechando algo irregular cerró la puerta y alertó telefónicamente a las autoridades, haciendo saber que el hombre de todas maneras había entrado al predio de su casa y se había escondido en el fondo. Hoy declara ante el juez.
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