Ricardo Almada | MALDONADO
Un hombre mayor de edad, que vive precariamente en la zona de Camino Lussich y Acuario (mitad de camino entre el domicilio de la niña y el supuesto baile al que deseaba ir), fue detenido por la Policía poco antes del mediodía de ayer, siendo intensamente interrogado por su presunta vinculación con el horrendo asesinato de la niña Pamela Silva Larrosa de 11 años.
Sin embargo, a media tarde recobró su libertad al no poder probarse vinculación alguna con el espeluznante caso, a pesar de que en su morada se encontró ropa interior de mujer.
Durante toda la jornada del domingo, decenas de personas prestaron declaración ante los investigadores, que procuran llegar a él o los autores del horrendo crimen.
Desde la mañana de ayer, la Policía realizó nuevos e intensos rastrillajes en la zona donde apareció el cadáver, en busca de elementos que puedan ayudar a la investigación, al tiempo de practicar varios allanamientos, entre ellos, el precario asentamiento del hombre que fue detenido por algunas horas.
A todo esto, se espera con gran expectativa la llegada a Maldonado de los resultados de varias muestras que fueron enviadas al Instituto Técnico Forense para ser sometidas a análisis de ADN, ya que el cuerpo de la niña presentaba inequívocos signos de haber ofrecido resistencia a su o sus atacantes.
Otro extremo que se analiza minuciosamente, tiene que ver con el tráfico de llamadas y mensajes, tanto entrantes como salientes, del teléfono celular de la niña. Precisamente desde ese aparato, es que Pamela pidió a gritos ayuda porque la estaban persiguiendo, en el entorno de las 3.30 del domingo, según consta en los registros del teléfono de emergencias 911, pero de Montevideo, ya que al no digitar el prefijo 042, la llamada cayó en la capital y no en la Jefatura de Policía de Maldonado. Además, la comunicación se cortó y no pudo ser rastreada.
Asimismo, y con mucha cautela por el impacto que están sufriendo, se ha procurado lograr testimonios de sus amistades para conocer algún otro detalle que lleve a esclarecer el caso.
Paralelamente, se procura recomponer los pasos dados por la menor, a partir del momento que salió de su casa en el entorno de la medianoche del sábado, hasta que fue encontrado su cadáver. Además, si en ese periodo fue hasta la zona del baile a unas 20 cuadras de distancia y si lo hizo sola o acompañada.
El cuerpo de Pamela Silva Larrosa de 11 años, con inequívocos signos de haber sido salvajemente golpeada con un palo y un ladrillo hasta la muerte, fue encontrado la mañana del domingo en el borde de un bosque de eucaliptus muy cercano a su domicilio.
Fue hallado por un vecino en la calle Benito Nardone, frente al complejo de viviendas Covipamm, muy cerca de su casa.
La menor estaba vestida con parte de sus prendas y un solo calzado deportivo, y no tenía ropa interior. Estaba en medio de un inmenso charco de sangre y apenas cubierta con hojarasca. Presentaba brutales golpes en su cráneo y fundamentalmente en su cara, los que habían sido provocados con una especie de estaca de eucaliptus (de unos 25 centímetros) que le dejaron clavada, y un ladrillo que estaba junto a su cuerpo.
Los primeros peritajes realizados por el forense determinaron que no había sido abusada sexualmente.
Decenas de personas han sido indagadas y fundamentalmente las del entorno más cercano a la niña asesinada que, vivía junto a su madre, un hermano de 9 años y su padrastro.
Pamela, a pesar de su corta edad, la noche del sábado había insistido en concurrir a un baile a unas 20 cuadras de su domicilio, pero no la dejaron. Aunque parezca extraño, se escapó por una ventana sobre la medianoche. Llamó la atención que no se hubiera radicado la denuncia, cuando en su hogar se constató que no estaba. El caso es llevado adelante por un equipo de la Dirección de Investigaciones y de la Seccional 1ª, y por el juez penal de 2º Turno, doctor Federico Alvarez Petraglia.
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