El cuerpo de Pamela Silva Larrosa de 11 años, con inequívocos signos de haber sido salvajemente golpeada con un palo y un ladrillo hasta la muerte, fue encontrado la mañana del domingo en un bosque de eucaliptos muy cercano a su casa. Fue hallado por un vecino en la calle Benito Nardone, frente al complejo de viviendas Covipamm. La menor estaba vestida con parte de sus prendas y un solo calzado deportivo, y no tenía ropa interior. Estaba inmersa en un charco de sangre y apenas cubierta con hojarasca. Presentaba golpes en su cráneo y fundamentalmente en su cara, los que habían sido provocados por un ladrillo que estaba junto a su cuerpo. También tenía clavada en su frente una estaca de eucalipto (de 25 centímetros). Los primeros peritajes determinaron que no había sido abusada sexualmente. Pamela, a pesar de su corta edad, la noche del sábado había insistido en concurrir a un baile a unas 20 cuadras de su domicilio, pero no la dejaron. Aunque parezca extraño, se escapó por una ventana sobre la medianoche. Llamó la atención que no se hubiera radicado la denuncia, cuando en su hogar se constató que no estaba, según decía una versión inicial.
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