Luego del partido del 26 de noviembre el juez penal de 8º Turno, Pablo Eguren, que había concurrido al Estadio Centenario decidió actuar de oficio.
Es que siguió desde la tribunas al igual que el resto de los 60 mil espectadores el nutrido intercambio de trompadas y patadas que se lanzaban los jugadores. Pero también había personas de particular que se metieron en la gresca.
En la madrugada del 27 de noviembre nueve futbolistas y el técnico del Club Atlético Peñarol terminaron tras las rejas de Cárcel Central y otros dos deportistas fueron procesados, aunque evitaron los barrotes.
Luego de eso comenzó un trabajo de la Policía para identificar a los parciales que habían estado dentro del campo de juego sin ninguna explicación lógica.
Para eso contaron con la ayuda de las cámaras del circuito cerrado de televisión que ese día se inauguraron en el estadio, con el objetivo de disuadir la generación de eventuales problemas en las tribunas. Paradójicamente fueron de ayuda, pero por lo extra deportivo ocurrido dentro de la cancha.
A casi 20 días del episodio el Departamento de Vigilancia que dirige el comisario Mario Arbón culminó el proceso de identificación y captura de los buscados.
Pero falta la individualización de unos de los individuos, sobre el cual no se poseen demasiadas pistas.
A tales efectos se pide la colaboración de la población para que, de poseer algún tipo de datos sobre esta persona, lo comunique a Vigilancia por los teléfonos 908-4225 o al 1909 internos 287/289/290/291.
Sin embargo, y más allá de esta solicitud, hay una serie de procedimientos en marcha en base a elementos reunidos que podrían conducir brevemente al requerido. Las fuentes policiales consultadas por LA REPUBLICA precisaron que son tres los detenidos que hoy serán conducidos ante el magistrado actuante.
En este sentido se hizo saber que para localizar a estas personas se realizaron indagaciones que permitieron conocer sus identidades y a partir de éstos saber dónde trabajaban, en el caso de que lo hicieran, o cuáles eran sus domicilios.
A uno de ellos se lo siguió desde que salió de su trabajo y fue aprehendido antes de ingresar a su domicilio, mientras a otro de ellos se lo apresó en la finca de familiares donde permanecía oculto.
De acuerdo a las informaciones reunidas por LA REPUBLICA hay dos de los detenidos plenamente identificados: uno de ellos es el que lucía la camiseta número 10 de Peñarol y que tras la gresca se retiró junto a los jugadores aurinegros por el túnel rumbo a los vestuarios.
El otro es un parcial de Nacional que vestía un conjunto deportivo.
No se descarta que hoy mismo se produzcan procesamientos y surgan novedades en cuanto a la forma en la que habían ingresado al campo de juego. Días después del partido, el mayor Cipollini (encargado de la seguridad) había dicho a LA REPUBLICA que se daba casi por descontado que los "intrusos" tenían carné, que les permitían el tránsito, otorgado por los propios clubes. Desde entonces se endureció este tipo de controles.
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