Teresa Silva, la madre de Pamela, fue conducida ayer a la hora 13.00 ante el juez penal de 2º Turno que lleva la causa por la violación y muerte de la niña, doctor Federico Alvarez Petraglia.
La mujer, ya había declarado ante la Policía y ante el magistrado en por lo menos otras 10 ocasiones, pero nunca en el carácter de ayer. Fue detenida en el entorno de las 7.00 de la mañana, y a la hora 13.00 fue conducida a la sede judicial esposada, donde prestó declaración por unas tres horas.
No hubo resolución del juez, pero quedó detenida en dependencias de la Dirección de Investigaciones a la espera de que el magistrado decida su destino, cuando hoy nuevamente concurra a su despacho a la hora 13.00.
A esta altura la opinión es casi unánime: Teresa tiene que saber algo de todo lo que padecía su hija desde el año 2007 por lo menos, y tal vez más detalles de lo ocurrido entre la 1.00 y las 4.00 del pasado domingo 4, lapso que se ha constituido en un agujero negro para los investigadores que aún intentan recomponer todos los pasos dados por la niña antes de ser salvajemente asesinada.
Mientras tanto las autoridades policiales y judiciales siguen a la espera de los resultados de una serie de pericias científicas, incluidos por lo menos seis ADN.
Estas son para comprobar si efectivamente el o los matadores de Pamela están entre el núcleo de sus más allegados como se presume desde mediados de la pasada semana.
Esto quedó aún más al descubierto cuando se conoció la espeluznante historia de su padrastro, Eduardo Cáceres, quien confesó haber sometido sexualmente a la niña.
El hombre admitió que hace por lo menos un año y medio, e incluso la tarde previa a su asesinato abusaba de la pequeña Pamela.
Ayer hubo otros allanamientos en busca de pruebas que son consideradas claves, al tiempo que se interrogaron a otras dos personas que quedaron en libertad. No descartan citar a más personas
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