Al dueño del establecimiento "La Rinconada", en el ejido de Mercedes, le mataron diez vacas en una noche durante una carneada masiva. Ahora, le mataron los lechones a un pequeño productor que perdió toda la producción del año, también en una sola noche. Todavía no se acallaron los comentarios en Soriano.
En Camino "El Abrojal", a unos 6 quilómetros de Dolores, Zelmar Duarte tiene un criadero de cerdos. Desarrolla esta cría junto a su mujer y su hija. La semana pasada fue a abrir el galpón con chiquero y encontró que le habían matado a los lechones con un hierro. Se los dejaron tirados por todos lados.
"Estaban muertos casi todos los lechoncitos que estaba criando para comerciar", relató Duarte al periódico Irupé de Dolores. "Era toda mi producción del año", relató abatido. "Pero los quince lechones que mataron y dejaron tirados, más los cuatro que se llevaron, significaba toda la producción, mía y de mi familia".
Duarte halló un pequeño caño de hierro que no pertenece al lugar, que habría sido utilizado para la matanza de animales. "Hacía pocas horas que los había separado de sus madres", comentó.
"No tiene razón matarlos para dejarlos tirados. Te hace sentir impotencia. Mi esposa y mi hija trabajan conmigo. Yo trabajo además en el Molino San Salvador. Me dedico a esto como complemento. Es muy difícil para una familia sobrevivir de una producción pequeña de lechones. Pero es más difícil con este tipo de cosas".
Duarte radicó denuncia. En lo que va del año, "ya me mataron cuatro novillos. Hice las denuncias; pero me da la sensación de que no tenemos respaldo: ves a los menores que andan con 5 ó 6 perros por los caminos vecinales o en los campos, y no les podes decir ni hacer nada; te echan al diablo, te insultan. Y la policía los lleva y al rato los sueltan, por lo que está clarísimo que carecemos de defensas", concluyó.
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