Una valiente y decidida mujer que había sido víctima de un violento robo mediante la modalidad de arrebato en la zona céntrica y optó por perseguir a la pareja que la había atacado, logró determinar que la misma se había refugiado en una pensión de la zona, hecho que informó a personal de la Seccional 2ª de la Dirección de Seguridad que procedió a capturar a los responsables.
Lo inédito del caso, es que el hombre intentó pasar desapercibido a los uniformados escondiéndose dentro de un ropero, hecho que no le salió bien y terminó alojado en un calabozo junto a su compinche.
El suceso comenzó a gestarse poco antes de la hora 19 del lunes pasado, cuando por la intersección de San José y Andes se desplazaba caminando una señora de 48 años de edad.
En tales circunstancias la peatón fue sorprendida por una mujer y un hombre que, mientras el sujeto la agredía a puñetazos, quien le secundaba a tirones le robó la cartera que contenía entre otros efectos dinero y documentación personal.
Una vez que los delincuentes lograron su objetivo emprendieron la fuga corriendo, con la salvedad que la damnificada los comenzó a perseguir.
Los corrió unas tres calles, hasta que pudo observar claramente cuando la pareja de ladrones ingresaba a una pensión de la calle Soriano.
Totalmente fatigada, la damnificada pudo de todas formas seguir adelante hasta localizar una patrulla de la Seccional 2ª y denunciar lo que le había sucedido.
Con todos los datos que los funcionarios obtuvieron, ingresaron a la mencionada pensión y con la autorización de los encargados, llegaron a la habitación de los sospechosos e ingresaron.
Allí fue localizada y detenida inmediatamente la mujer, pero misteriosamente el hombre no se encontraba.
El más veterano de los policías observó el ambiente y mediante una señal a sus compañeros les solicitó lo cubrieran, en tanto que él procedió a abrir un ropero y, vaya sorpresa, allí, muy acurrucadito se encontraba quien pensó iba a engañar a los uniformados.
Ambos, fueron conducidos a la comisaría donde fueron identificados como MEGP, oriental, casada, de 24 años de edad y como JEBS oriental, soltero, de 18 años de edad.
Ahora, mientras son indagados y sometidos a una serie de reconocimientos por parte de más damnificados en delitos callejeros, para establecer o no si fueron autores de algunos de ellos, lo sucedido fue comunicado al juez Penal de turno, por cuya disposición, los detenidos son conducidos a su despacho en la presente jornada.
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