RAUL LEGNANI
Muchas veces se dijo que en Uruguay vivimos mirando al cielo, para ver si llueve o no llueve. Quizás por eso hemos mirado poco para la tierra y más debajo de ella...
Hemos vivido de espalda al mar, pero nunca miramos debajo del pasto. Es que el Uruguay lo hicieron los ganaderos extensivos. Al subsuelo lo tenemos casi enteramente olvidado. Esto no es un problema de este gobierno, ni de los anteriores.
En Francia, en el liceo, una de las materias es geología. En nuestro país, en la década del 70, el único geólogo que había era don Jorge Bussi y sí había estudiado en Francia, porque aquí no existía ni la carrera. Vaya mi homenaje a él. Maestro y profesor de una cantidad de ingenieros agrónomos.
De qué estamos hablando: de las zeolitas. El poder Ejecutivo va a actuar, sobre esto. Cuando hablamos de zeolitas, ¿de qué hablamos?
Hablamos de un mineral que se presenta, en la mayoría de los casos, como una arcilla, pero no es una arcilla por su composición atómica y molecular. Es un silicato, sus átomos están compuestos de un molde de sílice y cuatro átomos de oxígeno, conformando un tetraedro casi perfecto, pero que por un fenómeno de ionización se conectan y forman cadenas, dando una gran homogeneidad y una gran estabilidad y uniformidad.
¿Para qué se usa?
Se usa en emulsiones, y es utilizada para la fabricación de pañales. Como tienen la propiedad de absorber, pueden evitar los olores. Sus moléculas están llenas de espacios, llenos de canales que son más chiquitos que las micras y mucho más chiquitos que los milímetros. Por esos canales no puede pasar ni un virus, ni una bacteria. Por eso puede ser, lo es, un excelente filtro, para potabilizar aguas, para depurar efluentes contaminados de industrias, para transformar aguas íntegras en limpias.
¿Puede ayudar al mejoramiento de los campos?
Por esa estabilidad muy peculiar que tiene, que muy pocos productos de la naturaleza presentan, es como una esponja rígida, que a la vez tiene capacidad atrapante, atrapa moléculas pesadas. El ser humano, en base a determinadas combinaciones, puede determinar qué debe atrapar. Si usted quiere descontaminar efluentes industriales que están compuestos por metales muy pesados, se ponen filtros con zeolitas y las moléculas de ese metal pesado quedan todas atrapadas, y pueden ser utilizadas para otras cosas.
No estoy hablando de cosas extrañas, porque esto existe en nuestra vida diaria. Eso que venden en muchos supermercados para poner en donde los gatos y las gatas hacen sus necesidades, son zeolitas. ¿Usted sabe por qué el pichí de los gatos, cuando lo ponen ahí, no hieden? Es porque la zeolita atrapa el amoníaco. Atrapa gases, muy seguramente Botnia va a utilizar zeolita como filtro atrapante de gases tóxicos. Es también catalizador de combustibles en base a residuos domiciliarios o en base a productores forestales.
Hay una tecnología alemana, que ha sido tomada por la IMM, que mezcla la basura con zeolita, lo que apresura una reacción química y atrapa ciertas moléculas. Se apresura la producción de la basura, de donde se puede sacar combustibles. Lo mismo se puede hacer con residuos forestales o con árboles.
Es un formidable mejorador de suelos, que se usa mucho en Israel y zonas desérticas. Es un producto no raro en el planeta tierra, pero para Uruguay es estratégico en tanto es un gran mejorador de suelos. Mejora los suelos buenos y los suelos malos. Es que las zeolitas tienen la capacidad de retener humedad y entregarla de a poco, mejorando la perfomance de las raíces y de los fertilizantes. Debajo de la tierra está el futuro de nuestras praderas.
¿Cómo surge la idea de que hay que preocuparse de las benditas zeolitas?
Gracias a las investigaciones que realizara don Jorge Bossi que hace años que dice que las zeolitas existen en nuestro territorio, llegamos a esto. Tenemos un país ganadero y necesitamos pasto. Hay pruebas ¿eh? Para un país como el nuestro esto es una papita.
¿Qué actitud tiene el Poder Ejecutivo?
Se va a hacer algo que nunca se hizo, creo, en el Uruguay. El Código de Minería, ley vigente, establece que el subsuelo es prioridad del Estado, el dueño del campo es solo dueño del pasto. Por eso el Estado da en concesión a las industrias mineras, la explotación de un cierto bien.
Ese Código establece que el Poder Ejecutivo, por un simple decreto, puede establecer una reserva minera. Puede ser para un mineral o para una región, como podría ser el departamento de Flores o la zona de las termas.
A partir de ese decreto que se va a firmar o ya se firmó, se puede establecer que nadie va a hacer una solicitud minera sobre este mineral, mientras que los científicos uruguayos los organismos competentes no hagan un relevamiento de las existencias de las zeolitas en Uruguay y de la calidad de esas zeolitas, donde hay muy caras y otras menos caras. Algunas sirven para informática, otras para blindaje, para naves espaciales y otras para enriquecer los alimentos animales.
Luego de hecho el relevamiento de este bien que salpica todo el territorio nacional, yo creo que tenemos grandes cantidades, se podrán establecer acciones de futuro.
¿Cómo llegó a interesarse en todo esto?
Por amigos, por gente que en México ya había conocido las particularidades de las zeolitas y por Bossi, un científico olvidado. Estos uruguayos han trabajado mendigando, lo cual es muy triste. Hoy podríamos mejorar, gracias a estos trabajos, los 18 mil kilómetros cuadrados de zona basáltica en el norte, permitiendo que esas tierras ovejeras mejoraran su rendimiento, instalando praderas y mejorando la ocupación, gracias a las zeolitas. Esto se puede hacer en un país agrícola y ganadero.
Una vez que tengamos un estudio, tendremos como país decidir qué hacemos. ¿Este mineral lo explotará las intendencias, el Ministerio de Ganadería y Agricultura, habrá asociación o no de privados, lo explotarán mineros privados? Veremos.
Siempre se habla del Uruguay innovador, pero da la impresión que si tenemos que innovar tenemos que conocernos a nosotros mismos. ¿Es así?
Exacto, este es un caso típico. Ojo: me saco el sombrero ante la propuesta del Uruguay innovador. A esos uruguayos los conozco porque transitan por mi despacho y ahí veo la materia gris de los uruguayos, muchas veces muy humildes. Yo conozco sabios en el Uruguay, sabios tecnológicos, que viven del reparto.
¿Cómo puede ser que al despacho de un senador vayan científicos para poder terminar sus trabajos, su investigación, para poder utilizar internet y una computadora? No puede ser. *
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