El hombre tiene 29 años y vive en el barrio Curupí, en la ciudad de Paysandú. Según los vecinos había intentado abusar sexualmente de una niña de 11 años que vive a pocas cuadras de su domicilio. Con la convicción de que el hecho realmente había sucedido, una horda compuesta por 70 vecinos se encaminó al domicilio del supuesto violador dispuesta a todo con tal de vengarse.
El sujeto que resultó agredido, domiciliado en una de las casas ubicadas al Noroeste del barrio, había llegado hace algunos meses al lugar, en donde construyó una precaria casa de costaneras con dos niveles.
El diario El Telégrafo informó que desde que llegó al barrio, el individuo comenzó a relacionarse con una familia compuesta por un matrimonio con cuatro hijos menores, aprovechándose particularmente de la circunstancia de que el padre de familia trabaja en Colón, por lo que su esposa permanece durante el mayor tiempo a cargo de la casa y los menores.
Luego de que el nuevo vecino se ganara la confianza de la mujer, ésta le permitió asistir frecuentemente a su casa.
En la noche del domingo, el individuo estaba de visita en la casa de su vecina cuando, imprevistamente, se escucharon gritos y una de las hijas de la dueña de casa salió corriendo desde el interior de la finca, concurriendo su madre y sus hermanos a su encuentro.
Siempre según el informe de los colegas, la menor relató que el nuevo vecino la había retenido contra su voluntad y había comenzado a quitarle la ropa y manosearla, aunque ella logró escapar.
Inmediatamente, decenas de familiares y vecinos se dirigieron a la casa del individuo con el propósito de agredirlo y, sin posibilidades de escapar, éste trepó al techo de la precaria vivienda.
Enardecidos, los vecinos prendieron fuego a la casa de madera y su morador se vio obligado a saltar desde el techo hacia un yuyal, en donde fue alcanzado y golpeado en dos ocasiones en la cabeza con palos por varios vecinos. Al caer al suelo, comenzaron a aplicarle golpes de puño y puntapiés.
Entre la oscuridad y las malezas, sin distinguir claramente a sus agresores, el individuo logró zafar en varias oportunidades, pero siempre era perseguido y alcanzado por los vecinos, quienes reanudaban la golpiza. Paralelamente, otros residentes del lugar que no estaban al tanto de lo sucedido, observaron la casa en llamas y solicitaron la presencia de Bomberos.
El informe de los colegas sanduceros destaca que cuando una autobomba con personal de esa unidad se trasladó hasta el barrio y comenzó a maniobrar para tratar de acercarse a la casa incendiada, una de las ruedas del vehículo se atascó en un pozo negro y la dotación de Bomberos debió solicitar apoyo, concurriendo móviles y funcionarios policiales de la Seccional 2ª y Radio Patrulla.
Al arribar la Policía al lugar, el sujeto agredido se había ocultado en el interior de la autobomba, mientras más de 60 personas armadas con palos y piedras lo buscaban intensamente, con el firme propósito de continuar agrediéndolo.
En un tenso clima, los policías dialogaron con los vecinos y con esfuerzo lograron convencerlos de que el sujeto había logrado darse a la fuga, mientras otros efectivos le colocaron una campera y una gorra policial al individuo para trasladarlo, a campo traviesa, desde el vehículo de Bomberos hasta un patrullero.
En la unidad policial, el sujeto fue conducido al Hospital Escuela del Litoral, en donde se le diagnosticó politraumatismo, quedando internado.
Paralelamente, con la colaboración de un camión con guinche se logró rescatar al vehículo de Bomberos, mientras sus efectivos ya habían apagado el incendio en la casa, sin posibilidad de evitar que la precaria construcción quedara totalmente incinerada.
La Policía le tomó declaración a la niña presuntamente atacada sexualmente y a familiares y vecinos, quienes corroboraron la versión de la menor, en tanto el acusado negó terminantemente las imputaciones vertidas en su contra, añadiendo además que no pudo distinguir a sus agresores debido a la oscuridad.
La Justicia dispuso que la menor fuera examinada por el forense y que el denunciado fuera conducido a la sede judicial, resolviendo en primera instancia su libertad. *
Diputado blanco solicita información
por homicidio de la niña fraybentina
SANDRA DODERA,
FRAY BENTOS
El diputado del Partido Nacional Daniel Mañana realizó varios pedidos de informes amparado en el Artículo 18 de la Constitución de la República. Los pedidos refieren al fallecimiento de la niña Andrea Ximena Schauman Maciel, quien fuera muerta por su propia madre.
El primer pedido de informes está dirigido al Mides (Ministerio de Desarrollo Social), con destino al Instituto Nacional del Niño y Adolescente del Uruguay (INAU), a los efectos de saber si en la Línea Azul de esta repartición existió denuncia por malos tratos sobre la niña y en caso de haber existido, qué medidas se adoptaron.
Al Ministerio del Interior se le solicita saber si existieron denuncias de malos tratos o lesiones ante alguna dependencia policial y en caso de existir, cuáles fueron las actuaciones realizadas por la Policía.
Y, por último, al Ministerio de Salud Pública se le pide que informe sobre la asistencia médica de la menor: cuándo llegó a la Emergencia del hospital local, las medidas adoptadas a partir de su ingreso y en su posterior derivación a otros centros de atención, y
si existieron denuncias policiales o judiciales como consecuencia de la asistencia. *
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