-"El 11 de setiembre de 2001 yo estaba haciendo una vereda en mi casa, tomando vino Faisán y comiendo una naranja. Así que con eso no tuve nada que ver...".
Ese fue el comentario que le mereció a Luis Rosadilla (Espacio 609) la nota que la Embajada de Estados Unidos le hizo llegar, en medio de la sesión del plenario de Diputados.
Hasta entonces se había debatido largamente en torno a un documento fantasmal o, al menos, de tramitación tan lenta que se supuso negada, colocando al país al borde de un escándalo diplomático. O sea, esa visa que Rosadilla quedó esperando, como a la novia ausente, en el mismo momento en que otros legisladores la recibían a fin de atravesar territorio estadounidense, parando en Miami, pero con destino final en Haití. La misión diplomática estadounidense expresó que ni la embajada ni el consulado pueden dar información a terceros sobre esas visas, que la de Rosadilla aún no ha sido rechazada y que se trabaja en su autorización, previa revisión en Washington; asimismo, recordó que las medidas de control de ingreso se han hecho mucho más severas luego del ataque terrorista que derribó las Torres Gemelas.
Poco antes se había producido otra intervención llena de gracia, no de María sino de Daniel García Pintos (Lista 15):
"¡Qué centro formidable le ha levantado el consulado norteamericano a Rosadilla! No tuvo ni que saltar para cabecear y meter la pelota en el ángulo...".
El diputado cariñosamente apodado "El chivo" se mostró chispeante como el Chapulín Colorado: "Los fueros no son de Rosadilla, son del Parlamento. ¿Qué significa esto para nuestra democracia? Por ejemplo, ¿por qué a Rosadilla no y a Homero Viera sí?". Y enseguida, notando que Viera también del Espacio 609 y ex militante del MLN, como Rosadilla había arqueado las cejas igual a Patoruzú cuando quería guerra, García Pintos reculó sonriendo: "¡No, no, amigo Viera, no crea que le quiero poner una mancha adjudicándole que está al servicio del imperio!".
Viera, aflojando los músculos, se limitó a blandir su pasaporte sellado, el cual, como no "estaba en la maleta con las trenzas de la china y el corazón de él", sentencia tanguera inapelable desde Canaro, no era prueba de infamia alguna.
Todo esto pasó poco antes de que el presidente Pintado de porte de duque de Windsor, con traje azul y corbata aurinegra pusiera a votación tres mociones presentadas luego de diálogos entre mayoría y oposición más duros que turrón de maní viejo y menos creíbles que la Coca Sarli en la película "Carne", cuando en cueros y tirada en la caja de un camión frigorífico, le decía a la bestia parda que se le venía encima babeando: "¿Qué quiere usted de mí?".
Al final, con votos del oficialismo y del colorado Tabaré Hackembruch (¡sigue dando criollos el tiempo!), y cierta contenida calentura de los blancos, que de revolucionarios cuchilleros que fueron (hace mucho), ardían por que la protesta parlamentaria fuera más drástica, se aprobó la siguiente declaración:
"Escuchado el planteo de fueros hecho por el Representante Nacional Luis Rosadilla ante la Cámara, dando cuenta del no otorgamiento de visa para su ingreso al territorio de los Estados Unidos en misión oficial, se declara:
"1) Que han sido afectados los fueros del legislador y los de la Cámara de Diputados.
"2) Que en tanto representante de la soberanía nacional, no otorgar la visa a un legislador para ingresar a un país como Estados Unidos, con el que Uruguay mantiene relaciones diplomáticas, afecta también la expresión de esta soberanía.
"Y resuelve: 1) rechazar el trato que el diputado Luis Rosadilla ha recibido del gobierno de los Estados Unidos; 2) encomendar al presidente de la Cámara de Representantes que traslade a nuestra Cancillería esta declaración, solicitándole que la envíe de modo oficial a todo el cuerpo diplomático acreditado ante nuestro país, a la Organización de los Estados Americanos, a la presidencia del Congreso de los Estados Unidos y al Departamento de Estado de dicho país".
La moción que acompañaban blancos y colorados y que no hubiese pasado un examen de redacción de quinto año escolar en la Sagrada Familia decía así:
"La Cámara de Representantes solicita al Poder Ejecutivo que proteste, por la vía diplomática que corresponda, ante el gobierno de Estados Unidos, en rechazo a la acción de ese Estado en relación a la Cámara de Representantes, en ocasión del trámite de solicitud de visa realizada por el diputado Luis Rosadilla, para transitar por el territorio norteamericano integrando una delegación parlamentaria".
Empezando por el principio, como los británicos, hay que decir que apenas comenzada la sesión Rosadilla describió su vía crucis destacando que, aunque hizo todos los trámites pertinentes como los demás legisladores, no recibió su visa y tampoco explicación alguna: "Este hecho sentenció con la serenidad de un gaucho de Raigón que tropieza con un turista alemán no registra antecedentes y la Cámara debe discutirlo porque afecta los fueros de todo el Parlamento".
Enseguida, cuando recién se iba a votar si se permitía que Rosadilla expusiera el caso como cuestión de urgencia, y viendo a muchos legisladores interesados en discursear aprovechando el fundamento del voto, Pintado, que ya había mostrado que en el bolsillo llevaba una tarjeta amarilla y otra roja, metió un planchazo estilo Paolo Montero: "Vamos a hacer las cosas como corresponde. Veo que algunas cámaras de televisión ejercen cierto magnetismo en los compañeros, así que...".
Surtió efecto, porque algún huesito crujió. Rosadilla recuperó la palabra y dijo que lo ocurrido había sido "una discriminación con nombre y apellido" y se preguntó cómo era posible tal comportamiento de Estados Unidos con el gobierno, con el Parlamento, con las autoridades uruguayas: "¿Me tienen en la lista de quienes denuncian las atrocidades que cometen? ¿Me acusan de haber luchado contra la dictadura que promovieron? ¿Qué garantías tiene un legislador uruguayo que quiera ingresar a los Estados Unidos? ¡Y miren que yo no confundo al gobierno de ese país con la nación norteamericana!".
El apoyo recibido por el diputado del Espacio 609 fue unánime. Claro, hubo matices que merecen apuntarse.
José Pedro Cardozo (Herrerismo) reclamó del presidente de la Asamblea General "bregar por los fueros de esta casa porque esto es inadmisible, ya que el Parlamento en Uruguay representa a la soberanía del pueblo", y pidió que interviniese la Cancillería. Carlos Gamou (Espacio 609) discurrió por el sarcasmo: "¿Y si nombramos a Rosadilla embajador en Naciones Unidas, qué pasaría?". Alvaro Alonso (Desafío Nacional) conmovió con una aseveración: "Tenemos una posición muy clara en la defensa de los fueros parlamentarios, porque en esto el Partido Nacional juega de memoria". Jorge Menéndez (Partido Socialista) propuso que la delegación fuese por la vía prevista y Rosadilla viajase a Haití por otra ruta, lo que estuvo a punto de causarle un espasmo cerebral al herrerista Cardozo, cuyos gritos "¡no, no!" los oyó hasta el párroco del Cerrito de la Victoria. Carlos Enciso (Correntada Wilsonista) comparó la sonrisa del embajador Baxter parece que se puso demasiado Corega y las dificultades impuestas a nuestros compatriotas, creyendo advertir una contradicción inadmisible (yo creo que Baxter sonríe hasta cuando está estreñido, atado al inodoro, pero...). Este acto de coincidencias y entretenimientos inesperados finalizó cuando Pablo Alvarez (Espacio 609) introdujo una sutil referencia al apodo con que se conoce a Rosadilla: "¿Los norteamericanos le tendrán miedo al hantavirus?".
Después, bueno..., después dos blancos bravos entreveraron las cartas.
Sergio Botana (Alianza Nacional), quien pasó parte de la noche cebándole mate a Adriana Peña (independiente del Partido Nacional), compartió lo que se había dicho pero, menos oportuno que el Goyo Alvarez saliendo a la calle el día del amigo, entreveró la cosa con intención política y metió en el mismo balde a "Mujica comiendo asado con Bush" y a los informes que el Poder Ejecutivo no le contesta a la oposición; minutos más tarde, Sandra Etcheverry (Alianza Nacional) también se solidarizó con Rosadilla pero aprovechó para recordar, hecha una avispa, malísima, cuando ella fue virtualmente echada de un centro del INAU y no se le permitió hacer la denuncia en el plenario de la Cámara.
Ya bastante hartos todos hubo a quienes se les vio orando, mientras otros recordaban chistes viejos y otros más preguntaban por Danubio el presidente Pintado puso fin a la cosa procediendo a la votación mencionada al comienzo.
No pudo evitar, eso sí, que circulara en la bancada de prensa una moción informal, de autor anónimo, que decía: "Comuníquense las expresiones desarrolladas en sala al Departamento de Estado norteamericano y a Disneyworld".
Como se prorrogó la hora de la sesión, hubo tiempo para que el plenario aprobara por unanimidad la autorización de la salida del país, entre el 28 de agosto y el 8 de setiembre próximos, de la plana mayor y tripulantes del buque ROU "General Artigas" de la Armada Nacional. Participará de la Operación Panamax 2007, con escala en la República de Panamá.
Por otra parte, también se autorizó la salida de un contingente militar uruguayo a Brasil, para participar del Grito de Ipiranga y las celebraciones por el aniversario de la independencia del vecino país. Los blancos, ya rabiosos, no votaron; no quieren saber nada con imperialistas. *
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