Según fuentes del gobierno, Vázquez haría este balance en solitario, y continuando con el estilo de las rendiciones de cuentas públicas, como la efectuada ante la ciudadanía el 2 de marzo pasado.
En este caso no será con un acto público sino con una exposición a través de los medios de comunicación, "más breve en el tiempo pero de una estructura similar a la del discurso en Plaza Independencia".
La fecha exacta para la emisión del mensaje de balance aún no está definida y el vehículo tampoco, aunque no se utilizará el mecanismo de cadena nacional y los medios que lo emitan lo harán voluntariamente.
El énfasis del mensaje estará puesto en destacar el cumplimiento de los compromisos electorales y los avances en materia social y productiva.
El gobierno estima que los ejes del debate público se colocan "en cierta manera artificialmente en aspectos de la coyuntura o en el adelantamiento del tiempo electoral" y por lo tanto consideran "muy importante" explicar los ejes de la gestión de gobierno.
Vázquez encara este balance con la mesa limpia, tras su anuncio de que se no se presentará a la reelección y con la convicción de transmitir un nuevo mensaje en la línea del "vamos bien, pero falta mucho".
Una intención central sería mostrar la "dimensión global del cambio" y enfrentar, desde esa perspectiva, los balances "parciales" o mirados solamente desde una perspectiva sectorial o corporativa, que desde el gobierno se entiende, "animan muchos de los conflictos actuales".
El mensaje, que estaría definido en su estructura básica, pero no en su presentación definitiva, pretende destacar "la importancia de las transformaciones realizadas en estos dos años y medio", en el mundo del trabajo con la recuperación salarial, la reinstalación de los ámbitos de negociación colectiva y la incorporación a los mismos de sectores históricamente marginados como las trabajadoras domésticas, los peones rurales y los trabajadores públicos.
Las reformas estructurales emprendida también estarán presentes, la reforma tributaria, la reforma de la salud, la reforma educativa y la reforma del Estado, con su componente de descentralización y creación de un nuevo escalón en la distribución del poder: el municipio.
Días pasados se conoció un informe de coyuntura elaborado por el Observatorio Político del Instituto de Ciencias Políticas de la Universidad de la República, donde se establece que una pugna entre los secretarios de Estado puede "desgastar" a la izquierda.
En el informe académico se expresa que las "contradicciones" internas entre los ministros Danilo Astori (Economía) y José Mujica (Ganadería), básicamente por la solución al endeudamiento del sector agropecuario o el tipo de cambio, y las diferencias entre Reinaldo Gargano (Cancillería),
Astori y el propio presidente Vázquez en temas como el Mercosur, o la eventualidad de firmar un acuerdo económico con Estados Unidos, se mantienen como factores que pueden "erosionar" la imagen del gobierno "La presencia de dirigentes políticos de primera línea impide que se
desempeñen como meros subordinados del Presidente y los lleva a actuar con perfil propio tomando posición pública sobre cuestiones polémicas en la interna del gobierno", se remarca en la investigación.
A la vez se expresa que "la función del gabinete, además de la natural distribución de tareas, es la de proteger al Presidente asumiendo los costos políticos de errores y medidas impopulares y actuando como fusible cuando se requiere un cambio de imagen. Sin embargo el gabinete actual no ha cumplido plenamente con esa función protectora".
Vázquez, el pasado lunes 27 durante el acuerdo ministerial en Suárez y Reyes, hizo notar su apoyo a todo el gabinete en términos generales, y dijo que se siente "satisfecho" con la gestión de "todos los ministros". *
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