JOSE LUIS MARTINEZ
Tras la crisis de los socialdemócratas alemanes, de los socialistas franceses y la decadencia de los socialismos escandinavos, y el rotundo fracaso de los comunistas, el nuevo experimento contribuirá a cambiar la geografía política y, en consecuencia, también la del Parlamento Europeo.
En plena capital uruguaya ante la mirada atenta del vicepresidente Rodolfo Nin Novoa y un emocionado canciller Reinaldo Gargano, amigo personal del ex socialista catalán durante los años de exilio en Barcelona, Maragall que conoció Montevideo en 1985 tras la recuperación de la democracia, explicó el proceso político en el que está inmerso junto con otros ex socialistas, ex democristianos, ex comunistas y nacionalistas.
"Lo que se está construyendo ahora en Europa no es parecido al radicalismo de años atrás que tenía su lógica también- porque salíamos todos de dictaduras. Y sin duda para terminar con esas dictaduras tuvo algo que ver esa izquierda radical, tanto aquí como en España. Seguramente en ese tiempo todos estábamos en un radicalismo que era preciso en ese instante", sostuvo en una reunión organizada por empresarios de ascendencia catalana.
Sin embargo Maragall, de 66 años, partidario de dejar atrás el marxismo clásico y radical, se preguntó que precisa hoy Europa. "Es necesario un fuerza que sea progresista, templada, de centroizquierda. El mundo ya no es y si me permiten la osadía- de las naciones. Es de un conjunto de naciones. Las naciones europeas han sabido entender que debían unirse y crear una Unión del tamaño de los grandes países que están determinando la marcha del mundo, sin dejar cada uno, como sucederá en el Mercosur y en América Latina, de defender de su propia personalidad", concluyó al contestar la interrogante.
Recordó que España es una nación de naciones, como sucede en Gran Bretaña, en Bélgica y en otros países del viejo continente. "Nos encontramos con países europeos plurinacionales. Pero todos estamos convencidos que si no formamos juntos una Unión que tenga el tamaño de las grandes uniones que están determinando la marcha del mundo, no tenemos nada que hacer. Por lo tanto, defendiendo cada uno su personalidad, su lengua, su cultura, hay que ser capaz de crear un conjunto mayor y competitivo."
El ex socialista se preguntó entonces, "qué tamaño tiene China, India, Unión Europea, Estados Unidos. Que tamaño tiene el Mercosur, un gran idea que ustedes tienen que seguir impulsando porque es el origen de lo que va a hacer el cimiento latinoamericano. Esas uniones determinarán que en un mundo tan conflictivo el camino, la ruta, para que los problemas sean resueltos. Porque si no se logra, el mundo irá mal"
"Estoy convencido miremos al año 85- que nunca habíamos estado tan bien. Nunca el mundo había estado tan cerca, aún con los dramas que se viven, de tener un mundo capaz de domesticar sus problemas. Es cierto que las religiones, las razas, las diferencias siguen siendo el pan nuestro de cada día, la sal de la vida en el mal sentido de la palabra. Pero es verdad que se están formando a ojos vistas los protagonistas de lo que va a ser el gobierno del mundo sobre la base de grandes bloques", afirmó Maragall.
"Yo creo que el Mercosur y América Latina en su conjunto va a ser uno de estos protagonistas. Y creo que Uruguay va a tener un papel importante en ello, por su dimensión, versatilidad, cultura política, tradición, como la de otros catalanes como los Batlle, que no eran de mi partido político".
Para el político catalán, en América del Sur "también se pude crear un Partido Democrático, al estilo del Europeo, pero con su características propias". Señaló en un diálogo que mantuvo con LA REPUBLICA, que la electa presidenta de Argentina, Cristina Kirchner, se reunió recientemente en Italia con Rutelli, uno de los fundadores del PDE. "Los partidos políticos deben ser más abiertos, más limpios y financiados con transparencia, con elecciones primarias y varios candidatos a la presidencia, como está pasando en Estado Unidos", aseguró.
Reconoció sin embargo que aún hay muchas dificultades en el escenario internacional. "Siguen existiendo terrorismos, causas de contradicciones profundas, siguen habiendo problemas de carácter material, de falta de energía, de exceso de producción, peso si miramos con calma teniendo en cuenta el 85- cuánto más cerca estamos de la solución de los problemas", afirmó.
"Yo les digo con seguridad que hacen falta uniones, grandes conjuntos. Tienen que acostumbrase a ir pensando en una bandera común, en una moneda común, una defensa común, como está sucediendo en Europa. Quien iba a decir en 1945 que Europa tendría su bandera, su himno, la coral de la sinfonía novena de Beethoven. Europa tiene hoy diversidad y unidad. Hagan lo mismo en América Latina, empezando por el Mercosur. Pueden hacerlo. Que sea Uruguay en lugar donde esto avance decididamente, que las experiencias dolorosas los haya curtido para una nueva época pacífica y positiva", recomendó el ex socialista catalán.
"A nuestro hijos y a nuestros nietos les va a tocar lo que soñaron nuestros abuelos, porque ellos soñaron con la paz, pero vivieron dos guerras y nosotros una guerra civil, tremenda, mortífera, sanguinaria. Pero España hoy está en condiciones de ejercer en el conjunto de la Unión un rol importante", indicó Maragall.
El sueño del ex socialista catalán de crear un gran partido demócrata como el estadounidense capaz de asegurar una mayoría estable a los gobiernos de centroizquierda, lo comparte también Walter Veltroni, alcalde de Roma, que encarna como nadie la metamorfosis de la izquierda italiana desde hace 20 años. El primer ministro italiano Romano Prodi, el centrista italiano Francesco Rutelli y el centrista francés François Bayrou, nacionalistas catalanes y vascos, entre otros, están hoy en este proceso que comienza a consolidarse en pleno siglo XXI. *
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