-¿Cómo va a continuar la tarjeta alimentaria magnética en el Plan de Equidad?
-Va a continuar con otras características. No será la del Plan de Emergencia, porque no va a llegar solamente a esos hogares. Hicimos un cruce de datos con el INDA, y descubrimos que entrega canastas a un 30% más de personas que la población que tiene la tarjeta magnética del Plan de Emergencia. La canasta no sólo está dedicada a la población en extrema pobreza.
La evaluación que hacemos todos es que la tarjeta es una herramienta adecuada para que, efectivamente, las personas tengan derecho a elegir lo que comen y lo que compran. En este sentido, se ha decidido que éste sea el único instrumento para las políticas de apoyo alimentario que se van a llevar adelante. Se van a mantener pura y exclusivamente las canastas llamadas especiales, para los enfermos renales o celíacos, que requieren productos muy caros y se entregan, casi, por receta médica. Por otro lado, todas las personas con acceso a la tarjeta van a poder acceder a artículos de limpieza e higiene personal.
Por último, hoy el Ministerio de Salud Pública está estudiando la posibilidad de que aquellas personas que no consigan los medicamentos en la farmacia del hospital puedan acceder a ellos, a través de la tarjeta, en una farmacia común.
Se ha demostrado que es posible darle a esta tarjeta otros usos, como ocurrió en el plan de vacunación. Cuando las personas iban a comprar con la tarjeta alimentaria y les pedían que acercaran a sus hijos a una policlínica para que fueran vacunados contra la hepatitis, vimos que el 98% cumplió en tiempo récord. Las posibilidades que da, también de comunicación, son muy interesantes. *
Dos nuevos programas de promoción del trabajo
1- Desarrollado por el Ministerio de Trabajo.
Participarán empresas públicas y privadas.
El Estado subsidiará hasta 4.500 del salario de los trabajadores, a través de créditos en el BPS.
Se contratará a desempleados de larga duración.
2- Desarrollado por el Mides y el BPS
Participarán 3.000 personas en 2008.
Deberán tener menos de nueve años de escolaridad, sin límites de edad.
Recibirán un subsidio de un salario mínimo y horas de capacitación en áreas adecuadas a sus capacidades y las necesidades de la zona donde reside.
Las organizaciones sociales que dictan los talleres y realizan el seguimiento social deberán insertar al 20% de los participantes en el mundo laboral.*
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