Por Yoel Barnea Embajador de Israel
Sesenta años pasaron desde que el organismo de las Naciones Unidas resolvió dirimir el conflicto árabe-israelí con la creación de dos estados para dos pueblos, con la famosa resolución 181 del 29 de noviembre de 1947. El fracaso de esta solución a causa del rechazo árabe de la resolución, al no querer compartir el territorio en disputa, significó décadas de sufrimiento para israelíes y palestinos; sin embargo, sigue siendo un desenlace justo para ambos pueblos. La solución de los dos estados es la mejor manera para que israelíes y palestinos puedan establecer la paz y la seguridad para sus respectivos pueblos. La próxima conferencia en Annapolis pretende reavivar el esfuerzo para concretar la paz. Es un nuevo inicio para un proceso, que debería haberse implementado ya hace muchos años.
En Annapolis no se negociarán ni temas centrales ni agendas, sino que se restablecerá el compromiso fundamental para llegar a una solución pacífica. A esta conferencia le seguirán intensivas conversaciones sobre todos los temas a la orden del día, con el objetivo de poner punto final a este sufrimiento mutuo y así comenzar una era de cooperación y progreso mutuo. En este aspecto, es bueno recordar la visión básica del principio de "dos estados para dos pueblos", una nueva realidad palestino-israelí en la que los dos estados coexistirán, uno al lado del otro, en paz y seguridad. Así como Israel es el hogar del pueblo judío, también Palestina se establecerá como el hogar del pueblo palestino y es allí que realizará exclusivamente sus aspiraciones nacionales.
La responsabilidad de solucionar el conflicto israelí-palestino recae en las partes, y los compromisos que deberán hacerse durante la negociación no serán fáciles y constituirán un desafío. Se abordarán temáticas muy complejas, y paralelamente no se puede ignorar la situación sobre el terreno. Por esta razón, mientras avanza el proceso de negociaciones de cara a una solución de dos estados, la implementación práctica de esta visión sigue dependiendo en el cumplimiento de la Hoja de Ruta del Cuarteto que fue aceptada por los dos lados. En la primera fase de este documento, la Autoridad Palestina (AP) se comprometió a cesar todo terrorismo en contra de los israelíes en cualquier parte. El mundo no necesita otro estado terrorista. Por esta razón, los compromisos de la AP en la Hoja de Ruta deben cumplirse antes del establecimiento de un estado Palestino, especialmente en relación a los temas de seguridad.
Israel, por otra parte, ha demostrado estar preparado para cumplir con sus propias obligaciones también establecidas por la Hoja de Ruta, y ha implementado un número de medidas para apoyar ese proceso. Más allá de haberse comprometido a congelar toda actividad de agregar asentamientos en Cisjordania y remover los puestos de asentamientos ilegales, Israel liberó casi 800 presos palestinos vinculados a la actividad terrorista, dio amnistía a 170 terroristas de Fatah que estaban siendo buscados, luego de que ellos renunciaran al uso de la violencia, removió 25 puestos de control en Cisjordania, transfirió a la AP U$S 250 millones en impuestos e ingresos de aduanas, colaboró con socios internacionales para promover el desarrollo de proyectos de infraestructura palestina, y convocó nuevamente varios de los Comités Bilaterales establecidos durante los Acuerdos de Oslo, todo con el objetivo de atender las necesidades actuales de la Autoridad Palestina.
Mientras que la responsabilidad para resolver este conflicto recae en ambos lados, al encuentro en Annapolis deberá sumarse luego el esfuerzo internacional de crear un ambiente de apoyo a las partes en su esfuerzo por alcanzar un acuerdo. Por ejemplo, la Conferencia de Donantes en París prevista para diciembre les dará la oportunidad a países donantes a nivel internacional de ayudar a la Autoridad Palestina a avanzar en el proceso. La comunidad internacional tiene un rol importante para cumplir a través del apoyo al funcionamiento de la AP, mejorando así las condiciones económicas para los palestinos. Este punto será crucial para captar el apoyo de la población, que necesita ver los frutos de la paz, aún en el transcurso de las negociaciones.
Trabajar en una solución pacífica para el conflicto sería un desafío complejo, aún sin el contexto de un recrudecimiento mundial del extremismo islámico. Por esta razón, el mundo árabe, y el musulmán en particular, deben jugar un rol muy importante, apoyando a los moderados y aislando a los extremistas. Cuando se alcanzan acuerdos entre las partes, aunque sea en temas más pequeños, el apoyo de los estados árabes moderados es crucial, especialmente en la confrontación con aquellos extremistas determinados a obstaculizar cualquier solución negociada al conflicto. De forma similar, a medida que se va avanzando en las negociaciones entre israelíes y palestinos, también debería haber progresos en el acercamiento entre el mundo árabe e Israel. Con el apoyo de los países y elementos moderados de la región, el diálogo israelí-palestino debería avanzar paralelamente hacia estrechas relaciones y cooperación a lo largo de todo el Medio Oriente.
Mientras que para judíos y árabes por igual Annapolis representa la esperanza, Gaza representa la pesadilla alternativa. Dentro del territorio de Gaza controlado por el Hamas, los palestinos son objeto de una tiránica opresión religiosa, las minorías cristianas son golpeadas y asesinadas, y las mujeres que violan los códigos de vestimenta de los extremistas son acosadas en las calles. Además, desde que Hamas tomó el poder unilateralmente en junio de 2007, más de 350 misiles y 500 bombas y morteros fueron lanzados contra civiles israelíes desde la Franja de Gaza causando muertos, destrucción y una atmósfera de terror constante. Israel está comprometido a promover la paz pero también tiene la responsabilidad de defender a sus ciudadanos de los ataques terroristas. Desafortunadamente, los extremistas harán todo lo que sea posible para frenar el proceso de paz. Por lo tanto, debe tenerse presente que el esfuerzo de Israel para alcanzar la paz, en conjunto con el liderazgo palestino moderado, no significa que vaya a cesar la confrontación con el terrorismo extremista o poner en riesgo la vida de sus ciudadanos.
El encuentro en Annapolis tiene potencial para dar inicio nuevamente al proceso de paz, para cambiar la situación de hostilidad y violencia en el Medio Oriente. Israel espera que todas las partes involucradas aprovechen esta oportunidad y hagan todo lo posible para facilitar el camino hacia una paz justa y duradera, cuyo objetivo es el progreso y el bienestar de todos los pueblos de la región.
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