Washington | AFP
La Casa Blanca ha advertido que el presidente George W. Bush vetaría la norma, que fue aprobada por la Cámara de Representantes en diciembre y respaldada por el Senado este miércoles por 51 votos contra 45.
La CIA reconoció haber sometido a varios sospechosos de terrorismo al "submarino" o simulacro de ahogamiento, técnica prohibida entre los militares, y la norma aprobada por el Congreso busca poner término definitivo a un debate sobre la legalidad de las "técnicas alternativas" denunciadas por muchos como torturas.
En diciembre, la Casa Blanca adelantó que Bush vetaría la ley, argumentando que ésta "impediría a Estados Unidos realizar interrogatorios lícitos de prominentes terroristas de Al Qaeda para obtener información necesaria para proteger a los estadounidenses de atentados".
La Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó el miércoles un texto que prolonga en tres semanas el debate sobre las controvertidas escuchas antiterroristas, ignorando las exigencias del presidente George W. Bush, quien pedía una decisión rápida.
Con la ley actual expirando este viernes, el presidente Bush ha empujado a la Cámara de Representantes a seguir el ejemplo del Senado y aprobar el nuevo texto que autoriza las escuchas clandestinas de llamadas telefónicas internacionales y emails.
Pero la Cámara de Representantes acordó por 206 votos a 199 extender las discusiones por otras tres semanas.
"El tiempo para debatir terminó. No aceptaré ninguna extensión temporaria. Los miembros de la Cámara de Representantes han tenido mucho tiempo para aprobar un buen proyecto", dijo Bush en una declaración.
Pero el texto provoca la tenaz oposición de algunos demócratas de la Cámara de Representantes, sobre todo por la inmunidad legal que ofrece a las compañías de telecomunicaciones en caso de violación de la ley federal si participen a estas medidas.
La versión de la Cámara del proyecto de ley, la cual Bush amenazó con vetar, no propone ninguna protección para la industria de las telecomunicaciones y contiene más restricciones del poder del gobierno.
"Para ser capaces de descubrir los planes enemigos, necesitamos la colaboración de las compañías de telecomunicaciones", dijo Bush el miércoles.
"Si estas compañías son objeto de juicios que podrían costarles miles de millones de dólares, no participarán. No ayudarán a proteger Estados Unidos. La protección contra responsabilidades es fundamental para obtener la colaboración del sector privado en los esfuerzos de nuestra inteligencia", dijo Bush.
Pero el senador demócrata Christopher Dodd calificó el proyecto como una "farsa", mientras, su colega Russell Feingold lo calificó de "peligrosa".
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