Mientras el violador de Pamela Silva está recluido con especiales medidas de seguridad en el Penal de Las Rosas, para preservar su integridad física, ayer volvió a declarar la madre de la niña, así como un individuo residente en el mismo barrio, que el sábado manifestó frente a la sede penal luego de estar ausente de la zona por varios días.
Eduardo Cáceres de 49 años, el padrastro de la infortunada Pamela Silva, está recluido en el Penal de Las Rosas con medidas especiales de aislamiento, como forma de preservar su integridad física. Este aspecto ha sido un dolor de cabeza para las autoridades, ya que los códigos carcelarios son muy claros respecto a los violadores, y más en un caso como éste donde la víctima terminó asesinada de la forma más brutal.
A todo esto, ayer nuevamente fue citada a declarar Teresa Silva Larrosa, la madre de la niña que reiteradamente ha dicho no saber nada de lo que estaba ocurriendo en su casa. Y más: ha dicho que si su compañero ahora en al cárcel mató a Pamela, que pague porque es un monstruo.
Asimismo, ayer sorpresivamente fue citado a declarar un hombre del barrio Los Aromos que hace varios días no era visto en los lugares que frecuentaba. El sábado, durante la tensa jornada frente al Juzgado Penal de 2º Turno, este hombre fue visto por la Policía como uno de los tantos vecinos de Maldonado que intentaron linchar al "Pechuga", y montaron guardia durante 6 horas. Su fisonomía además, guarda ciertas similitudes con el retrato hablado que difundiera hace ya casi una semana la Policía, el cual no ha sido descartado aún en las investigaciones que, se asegura, llegarán a buen término en pocos días más.
La Policía, por su parte, sigue buscando tanto las prendas que faltan de Pamela, como el objeto contundente utilizado para golpearla en el cráneo hasta darle muerte, y eventualmente ropa de él o los victimarios.
Como ya lo informó LA REPUBLICA, altas fuentes de la investigación y de la Justicia tienen la certeza de que apenas se conozcan los resultados de los estudios científicos que se están realizando en el Instituto Técnico Forense y a nivel de la Unidad de Investigación Criminalística de la Dirección Nacional de Policía Técnica, el aberrante caso quedará definitivamente aclarado. Debajo de las uñas de Pamela había pruebas de su atacante que serán claves, así como algunos trozos de pelo enganchados en el alambrado que separa una calle del lugar donde apareció su cuerpo la mañana del domingo 4 de mayo.
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