Jueves, 07 de junio, 2007 - AÑO 9 - Nro.2571
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ENTREVISTA A SUSANA REGENT, SECRETARIA DE LA JUNTA LOCAL 14

"Los Concejos Vecinales se han municipalizado en demasía"

* La secretaria de la Junta Local 14, Susana Regent, regresó de Madrid, España, en donde participó del seminario sobre "Participación Ciudadana y Territorio", organizado por la Unión de Ciudades Capitales Iberoamericanas. En este encuentro se intercambiaron experiencias relacionadas con la organización de los movimientos sociales, los presupuestos participativos y la descentralización participativa. Lo que sigue es parte del diálogo que Regent mantuvo con LA REPUBLICA.

MARIO DELGADO GEREZ

Susana Regent, secretaria del CCZ 14.
Susana Regent, secretaria del CCZ 14.
Uruguay es pionero en América por sus proyectos de descentralización y participación ciudadana.
Uruguay es pionero en América por sus proyectos de descentralización y participación ciudadana.

­¿Cuáles fueron los fines del seminario al que asistió en Madrid?

­Se hizo en el marco del acuerdo existente entre todas las capitales de Iberoamérica. Nosotros participamos junto al director de Desarrollo Social de la Intendencia de Montevideo, Félix González, y al director de Planificación Urbana de la comuna, Carlos Malvar. Es un acuerdo de cooperación en el que periódicamente se establecen encuentros para hacer intercambios de aprendizaje, ver dificultades y tender líneas de cooperación mutua.

-¿Se trabajó a través de talleres para abordar las diferentes temáticas a considerar?

­Sí. En el taller en el que participé había gente de toda América Latina, de Portugal y España. Allí se habló sobre la organización de cada una de estas capitales en torno a la descentralización participativa y sobre los Presupuestos Participativos.

De los españoles pudimos comprobar que están muchos más atrasados con respecto a los países de América Latina. Recién ahora empiezan en ese tema, aunque tienen una historia muy rica desde la Edad Media hasta el comienzo del capitalismo en torno a participación popular, que luego fue como olvidada, de alguna manera, por la propia población. Ahora están retornando al tema, más que nada por estar muy presionados por los préstamos de la Unión Europea, que está poniendo muchísimo dinero en España. Todo Madrid está en obras de incalculable valor, a cambio de que los madrileños hagan políticas de preservación ambiental y de participación ciudadana.

Es decir que trabajan sin una demanda social clara; todavía la población no aparece realmente comprometida. Pero hay cosas interesantes, sobre todo en la atención al público y en la participación electrónica.

Los españoles tratan de usar las vías electrónicas de participación. Tienen una inversión impresionante en el tema, pero con un fracaso total en la participación de la gente, que no quiere usar las computadoras porque desconfía de esos aparatos. Más de la mitad de la población es mayor de 65 años, y no confía en las nuevas tecnologías.

Lo que uno saca como aprendizaje es que no se puede ir más rápido que la cultura de la gente. Además, tienen un interesante programa de atención al público al que le destinan mucho tiempo.

La gente hace colas de hasta más de media hora, pero no quiere ser atendida más rápido, porque en esas colas se genera un espacio de socialización. Ellos descubrieron que hay un problema de soledad y de depresión muy alta entre su población, la gente utiliza las oficinas públicas como un espacio de encuentro, diríamos casi terapéutico.

El problema que están teniendo es que se les están enfermando sus propias funcionarios. Porque sin estar preparados para recibir tanta gente con situaciones de angustia o de depresión, están cumpliendo una doble función: la administrativa y la de contener a una población que está, en su mayoría, enferma.

Madrid tiene una población como la nuestra, envejecida y con problemas de depresión. Es interesante ver cómo ellos van tratando de solucionar esas cosas, porque nosotros, a mediano o corto plazo, vamos a enfrentar la misma situación. En este sentido pienso que habría que preparar al funcionariado, no para convertirlos en agentes de salud, sino prepararlos para atender situaciones como las descritas, para que no se enfermen por la atención permanente de crisis emocionales.

­¿Cuál es el panorama que se observa en América Latina en este sentido?

­En el resto de América Latina es diferente. Es una población muy joven, por lo que no se da esta problemática. Sí es interesante ver cómo resuelven cosas que para nosotros serían imposibles. Por ejemplo, y a excepción hecha de Uruguay, en todos los demás países de América Latina todos los cargos de representación de vecinos y de ediles vinculados al gobierno son pagos. Uruguay es el único país que milita, honorariamente, para participar.

Creo que esto es muy interesante. Es un valor de la sociedad uruguaya, pero evidentemente le resta tiempo y calidad de trabajo a la gente, si tenemos en cuenta que en otro países esos cargos son rentados.

Otra diferencia importante que hay, sobre todos con los países con población indígena, es que estas hacen todo con mano de obra propia. No hay, como acá, dependencia con respecto al Estado, para que venga y bachee la calle, o venga y levante la basura. En el resto de América Latina, incluso en los pueblos del interior de la Argentina y el norte de Brasil, las poblaciones están acostumbrada a que se les dé el material. Ellos, con manos de obra gratuita, benévola, por su cuenta, hacen las canaletas y otros tipo de trabajo. Ese tipo de problemas se solucionan de esa manera, con mano de obra de la propia gente.

Es difícil de pensar eso para nosotros, tanto por la edad de la población como por un acostumbramiento de casi 200 años. Acá es el Estado el que hace las cosas a la gente.

Esas son cuestiones interesante, pero que obviamente no se pueden copiar, y difícilmente adaptar. En cambio podemos imitar otros aspectos, por ejemplo cómo trabajan en la formación de las organizaciones sociales para que puedan realizar proyectos.

­En todo eso hay un aprendizaje de la comunidad.

­Sí, hay cosas importantes, sobre todo en Bogotá, en La Paz, en Panamá y ahora en Buenos Aires. Forman a las organizaciones sociales para que, cuando presentan los presupuestos participativos, la idea ya tenga forma de proyecto. Si pierden, lo van a poder presentar en otro lugar, con otra fuente de financiamiento. A la vez, en aquellas propuestas que salen votadas pueden ser formadas las distintas organizaciones sociales que gestionen el proyecto. Es decir, no sólo queda la obra sino también un grupo humano capacitado para formular y gestionar proyectos. Lógicamente, esto requiere mucho más trabajo social.

Acá destinamos pocos recursos al trabajo social; en el resto de América Latina se trabaja un poco más en este tema. Tal vez sea porque lo que ahorran en mano de obra concreta lo utilizan en esto. Es algo interesante para compartir y observar si se puede adoptar o no en nuestro país.

Existen dos modalidades de Presupuesto Participativo. La modalidad que viene desde el año 90 tiene en cuenta las organizaciones sociales y el Concejo Vecinal.

Las comisiones temáticas mixtas, con participación de ediles, concejales y vecinos hacen la propuesta, priorizan y confeccionan el listado que luego la Intendencia asume como Compromiso de Gestión.

Los Concejos pueden actuar de este modo con todos los actores del Estado, y no sólo con el municipio, pero creo que todavía no se han animado. Pienso que los Concejos se han municipalizado un poco, quizá porque el único actor que hasta hace dos años les daba importancia era la Intendencia, y no han logrado aún romper el cascarón para contactarse con el Ministerio del Interior, con el Ministerio de Vivienda o con ANEP y presentarles sus propuestas. Este es un desafío importante para llevar adelante.

Por otro lado, somos el único de los países latinoamericanos que tiene vocación popular para la Fuente 1 del Presupuesto Participativo. Los demás votan por delegación -un grupo muy chico de gente-, incluso en la propia Porto Alegre, que supuestamente estaba más adelantada que nosotros. En realidad, sólo picó primero en usar el nombre Presupuesto Participativo, que nosotros recién ahora estamos adoptando. Pero su modalidad de votación no es universal, sino sólo por delegación. Es decir, ellos hacen lo mismo que hacemos nosotros con los Concejos Vecinales y las organizaciones sociales. En ese sentido también resulta reconfortante decir que hay cosas en las que otros países tienen mucho para enseñarnos, como en la formación de las organizaciones sociales, y hay cosas de las que tienen mucho que aprender

­Sería deseable, entonces, incorporar lo que no tenemos.

­Sí, sería deseable. Hice un informe que elevé al departamento de Descentralización y de hecho estoy manteniendo contactos personales, por ejemplo con la gente de Buenos Aires, intercambiando material. Los argentinos van a venir para conocer la participación de la gente en el Presupuesto Participativo.

Ahí tendrán oportunidad de ver junto a las organizaciones sociales cómo se manejan todos estos temas. Desde Bogotá ya hemos recibido material también.

En principio, nosotros teníamos programado en el Comunal y acordado con el Concejo Vecinal un proceso de formación permanente. Ahora trataremos de ir incorporando estos materiales, para que nos permitan abordar todos estos temas, que nosotros no teníamos ni pensados ni previstos. *

 


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