Lunes, 18 de junio, 2007 - AÑO 9 - Nro.2582
A A A

Para que nunca más

CONSTANZA MOREIRA (*)

Mañana se celebrará el tan mentado 19 de junio, día del Nunca Más, del natalicio de Artigas, y de controversias múltiples acerca de lo que pasó antes y después de la dictadura del 73.

Tal vez sea mejor comenzar con lo que pasó después, en los veinte años largos que han pasado desde que Uruguay "restauró" su democracia. O más bien, de lo que no pasó. De lo que aún no se sabe, y de lo que comienza a salir a luz. De una Ley de Caducidad que funcionó como mordaza, frente a un Poder Ejecutivo renuente a iniciar ninguna investigación, y a un Poder Judicial inhabilitado para actuar. De una investigación que tomó más de veinte años en poder ser realizada (el "Libro Blanco" de los derechos humanos), y de archivos que no aparecen, y de lo que figura en los que sí aparecen. De un rezago indudable de nuestra legislación sobre derechos humanos, en relación a otros países con menos trayectoria democrática que la nuestra. De las cosas que todavía hieren y duelen, y se han transformado en un cáncer para los uruguayos, a las que la oncología política administrada en estos años sólo ha tratado con paliativos, como se trata a lo incurable.

Después, hablemos de la dictadura. Pero no sólo de sus muertos. Hablemos también de los vivos. Y no sólo de los presos, o de los torturados. Hablemos, como se habló durante estas dos últimas semanas, con la presentación del libro "El Uruguay del Exilio (Dutrenit, 2007, Ed. Trilce) del "exilio" y del "inxilio". De los que se fueron, pero también de los que, viviendo aquí, dejaron por más de una década de pertenecer a la comunidad política: de los ciudadanos categoría "B" y de los ciudadanos categoría "C". De los que no podían tener un pasaporte, ni acceder a un empleo público, porque habían estado en una lista de un partido de izquierda o porque habían sido dirigentes estudiantiles o sindicales.

Y recordemos el legado social y económico de la dictadura. Recordemos cómo al inicio de la transición democrática el Uruguay figuraba en los primeros lugares en la lista de los países que habían emprendido las reformas -"estructurales", según algunos, "neoliberales", según otros-, antes, mucho antes de que empezáramos a creer en ellas. Y cómo luego de tantas reformas, de tanta deuda externa, de tanto capital financiero circulando, quedamos mucho más pobres que antes. Y sigamos recordando. Recordemos la brutal compresión del salario de los trabajadores, el surgimiento de las nuevas formas de pobreza y marginalidad a las que luego nos acostumbramos, el empobrecimiento de las orgullosas clases medias que hicieron al ideal social de este país y la depauperación progresiva del Estado y todas sus instituciones (sus hospitales, sus escuelas, sus bancos, sus empresas). Ese es el legado de la dictadura. Y también hace parte de él un modelo económico que concentró el ingreso, y que nos ha vuelto crecientemente escépticos respecto a la viabilidad política de cualquier redistribución más o menos estructural de la riqueza.

Nuestra dictadura siguió viejos dictados. Tan viejos como los que Aristóteles consideró que debían seguir las tiranías en el siglo IV a.C. si es que querían mantenerse. Los medios de conservación de las tiranías, dijo Aristóteles, son: " Prohibir las asociaciones, ahogar la instrucción y todo lo que pueda aumentar la cultura; es decir, impedir todo lo que hace que se tenga valor y confianza en sí mismo; hacer lo posible para que los ciudadanos permanezcan sin conocerse los unos a los otros, porque las relaciones entre los individuos dan lugar a que nazca entre ellos una mutua confianza; saber los menores movimientos de cada uno, para estar siempre al corriente de lo que hacen, y acostumbrarles, mediante esta continua esclavitud, a la bajeza y a la pusilanimidad. Y empobrecerlos, para que al estar ocupados en los medios diarios de subsistencia, no tengan tiempo de conspirar. En síntesis: buscar el abatimiento moral de los súbditos, porque las almas envilecidas no piensan nunca en conspirar". (Aristóteles, La Política, Libro VIII).

Pero también en estos días, se ha vuelto importante hablar de lo que pasó antes. De cómo empezó todo. Porque nada de lo que pasó y de lo que aún pasa comenzó en junio de 1973. Comenzó antes. Mucho antes aún de que aparecieran los movimientos armados. Y sobre este punto, entendámonos: los conflictos armados son la manifestación de conflictos sociales, económicos y políticos muy profundos. No surgen por la vocación "violentista" de algunos (si es que existiera una vocación así). Esto lo enseña la historia de los movimientos revolucionarios armados en el mundo, la historia de las revoluciones de este siglo y los anteriores, pero sin duda, quien mejor lo enseña es la propia historia de América Latina, desde las luchas de la independencia contra el poder colonial, hasta los alzamientos armados contra las dictaduras en Cuba y Nicaragua.

Lo que pasó en Uruguay, no fue una guerra civil, ni tampoco un proceso revolucionario. Pero sí hubo un proceso de protesta masiva que fue de la mano con (y contra) la escalada autoritaria que siguió a la crisis de estancamiento de fines de los años cincuenta. Para calibrar la magnitud de la dictadura en Uruguay, una de las más represivas del continente, se debe calibrar la magnitud de la protesta civil. No era un grupo de guerrilleros armados (hoy llamados sediciosos) los que iniciaron la lucha. Eran los sindicatos, y la prensa, y la Universidad, y los estudiantes: era una sociedad movilizada. Y fue esta sociedad movilizada la que fue amordazada, reprimida, silenciada, "inxiliada" y "exiliada". Lo que pasó antes de la dictadura, mientras se procesaba lo que algunos llamaron el "golpe en cámara lenta", que fue cercenando libertades y derechos de a poco durante meses y años (medidas prontas de seguridad, censura y clausura de periódicos, represión violenta de las manifestaciones), fue la derrota del movimiento popular y sus organizaciones. Nada lo ejemplifica tan bien como la huelga general contra el golpe de Estado. Una derrota tan brutal, como para enseñarle a alguien a no rebelarse jamás.

Así pues, este "nunca más" reclamado hoy exige de una mirada que comience antes. Y que recuerde, una y otra vez, que si hubo una dictadura de tantos años, no fue para aplastar a un grupo de insurgentes "violentistas". Y que para responder a las causas de la misma hay que mirar un poco a los costados; y recordar lo que sucedió en Chile, en Argentina, en Brasil. Golpes de estado que se sucedieron uno al otro, como parte de una misma secuencia, con los mismos protagonistas, y financiados por la misma compañía. Cuando se vuelve a tener conciencia de eso, se entenderá porqué lo que pasó no puede ser nunca bien entendido como un "enfrentamiento entre hermanos". Es algo más complejo, y pasó en muchos lados, al mismo tiempo.

Dependemos de nuestra propia capacidad de escandalizarnos ante los horrores del pasado, para tener el reflejo necesario para que mañana nunca más. El autoritarismo, la imposición por la violencia de un orden de cosas, no es tan excepcional como querríamos creer. Antes bien, es un estado recurrente en la historia de los pueblos. Cuando luchamos por el pasado, es porque luchamos por el presente. Enjuiciar a militares o civiles por crímenes de hace treinta años, no es apenas un "castigo ejemplar". Es el modo en que un pueblo decide hacer justicia, para que no vuelva a pasar. Para que nadie se sienta impune. Para que nunca más. *

* Politóloga. Universidad de la República. Esta columna fue escrita desde 1999 por Hugo Cores. Ante la ausencia notoria de su pluma, le hemos solicitado a Constanza Moreira, como homenaje y aporte, ocupar este espacio durante el corriente año.


Marcadores sociales

Enviar esta nota a: del.icio.us Enviar a Yahoo! MyWeb Enviar a Digg Enviar a reddit Enviar a Furl Enviar a Blinklist Enviar a Spurl Que es esto? Hace click aqui para aprender mas sobre marcadores sociales


Comentarios (beta!)

No hay ningún comentario aún. Hacé click aquí para ser el primero en enviar un comentario sobre esta nota
Powered by Comment Script

BUSCAR

Google
Web LR21

PUBLICIDAD LR21


TITULARES x MAIL

ESTE MES

junio de 2007
L M M J V S D
        1 2 3
4 5 6 7 8 9 10
11 12 13 14 15 16 17
18 19 20 21 22 23 24
25 26 27 28 29 30  

publicidad

publicidad


CONTACTATE    PUBLICIDAD
© 4Pixels SRL / www.lr21.com ® se edita en Montevideo, Uruguay.
Publicación digital administrada por 4Pixels