Sábado, 03 de noviembre, 2007 - AÑO 9 - Nro.2718
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CON EDUARDO PICERNO, DESCUBRIDOR DE LAS CARTAS DE RIVERA A PANCHO RAMIREZ

"Con estas cartas, Rivera no sólo pretende matar a Artigas, también muestra su ideario"

* José Eduardo Picerno es investigador. Cobró notoriedad cuando descubrió la famosa carta de Rivera al gobernador de Entre Ríos ofreciéndose para matar a Artigas. Formado como psicólogo en la vieja Facultad de Humanidades y Ciencias, con el paso del tiempo se dedicó a la investigación histórica, actividad que lo apasiona pues le permite descubrir la verdad y ofrecerla para que la gente tenga una idea cabal de los hechos.

JULIO GUILLOT

Investigador Eduardo Picerno: "La verdad tiene más fuerza que la ideología".
Investigador Eduardo Picerno: "La verdad tiene más fuerza que la ideología".
"Rivera era un gran acomodaticio que no quería quedar mal con nadie".
"Rivera era un gran acomodaticio que no quería quedar mal con nadie".

­Parece claro que ha habido un ocultamiento deliberado de esos documentos...

­Ocultar cosas es muy humano; fíjese que ahora hay cosas que se están ocultando desde hace treinta años... Pero se han ocultado cosas desde hace 200 años, como es el caso de las cartas, cuya existencia no se había comprobado científicamente. Un documento puede ser adulterado, e incluso inventado, pero si uno ofrece la fuente de ese documento, damos la oportunidad de que cualquiera lo pueda corroborar.

 

­¿Y cómo es posible que hasta ahora no se hubiera dado con los originales de esas cartas que usted halló en Corrientes?

­Hacia 1950 había una especie de orden del gobierno de que todo documento que afectara la figura y la imagen de los partidos políticos o de héroes nacionales no se publicara. Es probable que las cartas de Rivera fueran conocidas por Pivel Devoto, que era el organizador y el editor del Archivo Artigas, y que en virtud de esa disposición no las haya dado a conocer. Para la ciencia no hay imágenes a respetar ni mitos; tiene que decirse la verdad, lo bueno y lo malo de cada ser humano... Todos tenemos virtudes y defectos.

 

­Recuerdo que Hugo Batalla solía decir que todos somos un haz de luces y de sombras; pero yo agregaría que en algunos prevalecen las luces y en otros...

­Bueno, Artigas es un caso casi único de cúmulo de virtudes. Rivera se hizo junto a Artigas, tenía que conocer las instrucciones del año XIII, el reparto de tierras, algunas comunicaciones de Artigas a las provincias, etcétera. No podía ignorar la voluntad de Artigas de que los más infelices fueran los más privilegiados (algo parecido a la prédica de Jesús). Hay una justicia social ahí, y esa idea tiene que continuarse. Rivera era su lugarteniente preferido, y muchas de las cosas que dice las ha tomado de Artigas, pero después no las puso en práctica: cuando llegó a la presidencia, no procedió al reparto de tierras según el Reglamento del año XV, por ejemplo, ni observó las directivas de Artigas con respecto a los indios.

 

­¿Cómo llegó al documento original?

­Había unas fotocopias sin valor histórico porque no se certificaba que provenían de un original. Eran dudosas, y la duda es la base de toda investigación.

 

­Una especie de duda metódica, cartesiana.

­Así es. Y me ha pasado que al final de una investigación compruebo que la duda era acertada. A mucha gente le molesta la caída de un ídolo, como fue Rivera (a mí también). Pero cuando uno se dedica a investigar científicamente, se da cuenta de que la verdad tiene más fuerza que la ideología.

Yo pensaba que ese documento podía tener algo de realidad. Y empecé a buscar primero en el archivo de Entre Ríos. En Paraná me dijeron que allí no estaba pero que algo del archivo de Ramírez podía estar en Corrientes. Y así fue como di con los originales de las cartas. En Corrientes me recibieron muy bien, empezamos a hablar de Artigas y no podían creer que hubiera un uruguayo que se hubiera ofrecido a matar a Artigas, una figura muy venerada por entrerrianos y correntinos. Al cabo de unos días, encontramos las famosas cartas.

Ahora se sabe que el original está realmente en un lugar determinado, o sea que existe, y se puede analizar tranquilamente, sin pensar que se está analizando un texto que pudiera ser fraudulento. Sin embargo, ya vi las primeras señales de intolerancia en dos personas que tienen títulos de profesoras de Historia. En un programa de Canal 12, de mañana, el tema que les propuso el conductor, que era sobre el contenido de la carta, ellas lo cambiaron. Dijeron que la carta ya se conocía, o que Rivera tenía mucha cintura política y que esa carta no agregaba nada, etcétera. Siguen omitiendo el tema de fondo, es decir la gran diferencia en conducir un pueblo según ideas artiguistas o según ninguna idea. Pero además, hay que tener en cuenta otros hechos. En enero de 1820 Artigas pierde la batalla de Tacuarembó y cruza el Uruguay en busca de apoyo para reorganizar sus fuerzas, y en marzo Rivera jura ante el reino de Portugal y le dan el grado de coronel. Por tanto, eliminar a un enemigo como Artigas era un objetivo importante para los intereses de Lecor y un galardón para Rivera si éste lo lograba.

 

­¿Cómo definiría a Rivera?

--Rivera no tenía una ideología clara. No la tenía ni para sus propias finanzas, y tuvo que vender parte de su patrimonio para mantener al Ejército. Para el combate a los charrúas, él puso treinta mil pesos. Hay una correspondencia con Espinoza en la que éste le aconseja prudencia financiera, diciéndole que un presidente no puede ser insolvente, alguien que no paga sus deudas. De esto no se ha divulgado nada, por motivos políticos sin duda... La gente no quiere saber la verdad. Sobre los indios, por ejemplo, se había fabricado una leyenda negra ya desde tiempos de la conquista, y fue esa misma mentalidad la que promovió la acción de Salsipuedes.

­Hay quienes sostienen que en realidad Rivera no tenía la intención de matar a Artigas.

­Sí, pero hay otra carta anterior en la que expresa más o menos lo mismo sobre Artigas, como abonando el terreno o como si formara parte de un plan para justificar su ofrecimiento de acabar con la vida del prócer. En esta primera carta sostiene la necesidad de eliminar al "sanguinario" para felicidad de las provincias, y en la segunda, pocos días después, directamente se ofrece para matarlo.

 

­Pero también se dice que era una treta de Rivera para unirse a Artigas...

­No, porque ya desde el año 16, cuando comienza la invasión portuguesa, Rivera empieza a desobedecer órdenes de Artigas y a manifestar su adhesión a la causa portuguesa. Un gran acomodaticio que no quería quedar mal con nadie. Y fíjese qué ironía: el que habla así de Artigas y se ofrece para matarlo será el primer presidente de este país; y por supuesto, gobierna exactamente al revés de lo que preconizaba Artigas. En vez de facilitarles tierras a los indios, en vez de ir a dialogar con ellos, los dejó librados a su albedrío y que se las arreglaran como pudieran. Claro, los indios mataban vacas ajenas para alimentarse porque para ellos todo lo que estaba sobre la tierra no tenía dueño.

Nunca nadie habló del episodio de Salsipuedes, hubo un pacto de silencio y sólo la versión oficial de Rivera. Pero hay una de Manuel Lavalleja, hermano de Juan Antonio, de 1848, que estuvo diez meses hablando con algunos sobrevivientes de Salsipuedes, y es en esa que estoy trabajando ahora.

 

­Y de Lavalleja, ¿qué opina?

­Lavalleja era muy arrojado, un soldado valiente, pero no era un estadista, como sí lo era Rivera. Un temerario que se hacía respetar por su coraje. Impulsivo hasta el exceso, pero no tenía visión política para la República.

Pero lo que me interesa resaltar es que mediante esta carta, Rivera no sólo pretende matar, "hacer desaparecer" a Artigas, sino que junto a él, muestra todo su ideario político y social. Porque no es cualquiera que dice que Artigas es un sanguinario perseguidor de la humanidad, un monstruo, etcétera. Es justamente la persona que va a ser el primer Presidente de la República, el que va a dar la pauta inicial de cómo llevar el país adelante. ¿Y con qué planes, con qué acervo ideológico? Ninguno.

El proyecto artiguista lo canceló ya en 1820. Rivera, ahora, nos hace pensar que sólo estuvo con Artigas para tener un sueldo y escalar en la carrera militar. Porque nada tomó de sus ideas, y por el contrario, se mostró, apenas pudo, como acérrimo enemigo del sistema ideológico del prócer. *


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