BAGDAD, AFP
El feriado de tres días con motivo del comició terminó también.
"Podemos decir que la actividad se reinició en un 70%, declaró a la AFP un comerciante de Kazimiya, barrio chiíta popular del norte de la capital.
"Los clientes comienzan a volver", dijo, observando a unos jóvenes admirados por su colección de "prêt a porter" en su tienda de dos niveles.
"El gobierno supo enfrentar las amenazas de Zarqaui", estimó el comerciante, refiriéndose al hombre de Al-Qaeda en Irak, Abú Mussab Al-Zarqaui, que amenazó con sabotear las elecciones y reivindicó una serie de atentados suicidas el domingo en la capital, que no perturbaron realmente los comicios.
La circulación de vehículos, fluida en las primeras horas de la mañana, se intensificó hacia la media jornada y algunos atascos se formaron debido a que se mantenía el cierre de algunas calles.
Muchos habitantes comparten la opinión del comerciante y afirman que comprenden las razones que motivaron el dispositivo de seguridad.
"Las elecciones fueron una fiesta, y había que tomar precauciones para no echarla a perder", estimó Kazem Najib, un vendedor de calzado de 35 años.
En la calle comercial Saadun, en el centro de Bagdad, la circulación era difícil pues una de las dos vías seguía cerrada. Los numerosos comercios de esta vía muy animada, estaban en su mayoría abiertos.
Los bloques de concreto que obstruían los puentes sobre el Tigris fueron retirados, pero las patrullas de la policía y del ejército estadounidenses continuaban siendo numerosas.
Los puestos policiales, blancos favoritos de los ataques en la capital, permanecían muy protegidos.
Con excepción de los atentados suicidas el día de las elecciones, Bagdad no ha vivido desde entonces otros atentados espectaculares, lo que hace esperar a algunos habitantes un periodo de calma.
"El baño de sangre que prometió Zarqaui no tuvo lugar y espero que prevalecerá la calma", declaró Haidar Habibi, de 28 años, empleado en un hotel del centro de la capital.
El grupo del enemigo número uno de los estadounidenses en Irak amenazó con seguir la yihad (guerra santa), después de las elecciones, en un comunicado publicado en un portal Internet.
Los combatientes de "la Organización de Al-Qaeda en el país del Rafidain (Mesopotamia) avanzarán en su Jihad hasta que el estandarte de la Unicidad (divina) flote en el cielo del Rafidain", expresa el texto. *
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