CARACAS, AFP
El encuentro ha estado rodeado por un velo de misterio, y sólo ha trascendido que será "privado", en el presidencial palacio de Miraflores, durante la tarde de ayer.
El despacho presidencial convocó para las 16H00 locales (20H00 GMT) a una rueda de prensa con Chávez "en virtud de la llegada del presidente Uribe a Venezuela", sin aclarar si ambos mandatarios emitirán algunas palabras juntos.
"Hoy tenemos la visita del presidente Alvaro Uribe, vamos a darle la bienvenida de una vez al presidente colombiano y vamos a decir: ¡Que viva el pueblo colombiano, que viva la unidad de los pueblos!", señaló ayer jueves el presidente Chávez en un encuentro con médicos.
La cuarta entre los dos presidentes y sin duda la más polémica, busca sellar la reciente crisis entre ambos países fronterizos, que se desató por la captura el 13 de diciembre de un destacado miembro de las guerrilleras Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), Rodrigo Granda.
Conocido como "canciller" del grupo rebelde, según Colombia, Granda fue capturado en su territorio de Cúcuta, pero Caracas afirma que fue secuestrado en Caracas por funcionarios sobornados por Bogotá, lo que lo llevó a denunciar "violación de su soberanía".
En el punto más álgido de la confrontación, Chávez retiró su embajador de Bogotá y congeló los proyectos comerciales bilaterales, aunque el trabajo de las dos cancillerías logró que el 29 de enero ambos gobiernos dieran por finalizada la crisis. Pero todavía está lejos el día en que se disuelvan los obstáculos entre Bogotá y Caracas, coincidieron funcionarios y analistas.
"Aquí nadie se va a poner de rodillas ante nadie (en la reunión Uribe-Chávez), esta conversación es simplemente para facilitar los canales para resolver los problemas", dijo a la televisora estatal el secretario del Consejo Nacional de Frontera, Feijoo Colomine.
"La conversación va a ser dura, porque hay dos enfoques distintos" entre Bogotá que considera a la guerrilla como terrorista y Caracas que piensa que es parte beligerante dentro de una guerra civil, dijo por su parte el general retirado experto en geopolítica, Alberto Muller Rojas. Para Muller Rojas, la reunión de esta tarde se circunscribirá "totalmente en el tema del impasse" y de allí saldrá "un arreglo práctico, que no será un arreglo a fondo" de las diferencias entre la Casa de Nariño y el palacio de Miraflores.
El diputado ante el Parlamento Latinoamericano, Adolfo Taylhard, que ayer jueves publicó un artículo titulado "Cumbres borrascosas", dijo a la emisora Unión Radio que "con esto se espera quede superada la crisis que generó el caso Granda, lo que no quiere decir que vayan a quedar superados los problemas".
El diputado del opositor partido socialdemócrata Acción Democrática (AD), Carlos Casanova, miembro de la comisión de política exterior de la Asamblea Nacional, subrayó que el encuentro servirá para normalizar el comercio fronterizo, que se vio afectado por la crisis.
Sobretodo sufrieron poblaciones fronterizas colombianas por la escasez de combustible, que es llevado a esas zonas desde territorio venezolano.
El embajador de Venezuela en la Organización de los Estados Americanos (OEA), Jorge Valero, dijo este jueves que ante ese organismo el miércoles agradeció a los representantes de Perú, Cuba, Brasil y Argentina por los esfuerzos que hicieron estos países para solventar el impasse.
En la solución del conflicto también trabajó activamente el gobierno del presidente español José Luis Rodríguez Zapatero. *
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