ROMA, AFP
"Aun en el hospital, en medio de los enfermos a los que transmito mi afecto, continúo sirviendo a la Iglesia y a la humanidad entera", afirmó en un mensaje leído en directa por televisión por el sustituto de la Secretaría de Estado, el argentino Leonardo Sandri desde el hospital romano Gemelli.
El mensaje del Papa desmiente toda versión de una posible renuncia debido a su precario estado de salud y confirma que Juan Pablo II, de 84 años, afectado por la enfermedad de Parkinson, está intelectualmente lúcido.
"Agradezco a todos y cada uno de ellos e invoco constantemente al Señor por vuestros pedidos así como por las necesidades de la Iglesia y las grandes causas del mundo", señaló el Papa en su misiva.
"Me dirijo hoy a ustedes desde la Policlínica Agostino Gemelli, donde me encuentro y donde me asisten con afectuosa atención tanto los médicos como las enfermeras y el personal sanitario, a los que agradezco de todo corazón", agregó.
El pontífice, que impartió con voz débil y casi inaudible la bendición del Angelus desde el hospital donde fue internado el martes por una crisis respiratoria, hizo su primera aparición frente a la ventana abierta pese al frío que azota a la capital italiana.
En su mensaje, el pontífice agradeció también a todos aquellos que han manifestado su solidaridad tras su hospitalización de urgencia e hizo una breve reflexión sobre la Jornada por la vida que se celebra este domingo.
"Hay que confiar en la vida. Confiar en la vida es lo que reclaman silenciosamente los niños que aún no han nacido", dijo el pontífice, reiterando la posición de la Iglesia contra el aborto.
La inesperada hospitalización del pontífice demostró que la estructura del gobierno de la Iglesia está preparada para una ausencia del Papa.
Todo funciona como si el pontífice estuviera en Castelgandolfo o de viaje y la maquinaria de la Santa Sede sigue funcionando con normalidad, con la idea de que regresará pronto a trabajar.
El número dos de la Santa Sede, el cardenal italiano Angelo Sodano, Secretario de Estado, asumió la gestión administrativa general junto con el cardenal Joseph Ratzinger, decano del Colegio de Cardenales.
Así, Sodano recibió el viernes en el Vaticano al presidente del Parlamento Europeo, Josep Borrel, en reemplazo del Papa como estaba programado, y el martes se entrevistará con la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice.
Los dos veteranos cardenales han transmitido un mensaje tranquilizador a los demás purpurados, los cuales en general han reaccionado con serenidad.
Monseñor Leonardo Sandri, un purpurado argentino, actual sustituto de la Secretaría de Estado, es uno de los personajes clave en ese organigrama vaticano, ya que controla todos los papeles y, personalmente o a través del secretario privado del Papa, monseñor Stanislaw Sziwisz, le somete a consulta los asuntos más importantes.
Por tratarse de una ausencia por enfermedad, el cardenal camarlengo, el español Eduardo Martínez Somalo, no interviene en los asuntos administrativos, de los cuales se haría cargo sólo en caso de fallecimiento del pontífice, como lo establece la constitución apostólica, reformada en 1983 por Juan Pablo II.
En caso de un "impedimento total" del Papa, lo que hasta ahora en la historia reciente nunca ocurrió, el cardenal camarlengo se encarga de administrar la Iglesia, pero no puede tomar decisiones que competen al Papa. *
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