JERUSALEN, AFP
Aunque las esperanzas de llegar a un acuerdo entre las dos partes son aún lejanas, es mucho lo que está en juego: el fin de la violencia, la reanudación del diálogo con una salida israelí de la franja de Gaza de aquí al verano (boreal) y la creación de un Estado palestino.
Los dos hombres ya se han reunido en varias ocasiones, en especial en Aqba (Jordania), en junio de 2003, y poco después en Jerusalén, cuando Abas era primer ministro.
Ellos parecen también tenerse cierta confianza mutua, lo cual estaba lejos de ser el caso entre Sharon y el predecesor de Abas, Yasser Arafat, fallecido el 11 de noviembre pasado.
Pero según un analista israelí, "son otro Sharon y otro Abas los que se van a reunir" el martes en Egipto, bajo la égida del presidente egipcio Hosni Mubarak y en presencia del rey de Jordania, Abdala II.
Porque esta vez, explicó a la AFP un portavoz del ministerio israelí de Relaciones Exteriores, Ygal Palmor, "constatamos que soplan nuevos vientos en el seno de la Autoridad Palestina, que existe una voluntad de cesar la violencia y de retomar el diálogo".
Asimismo, del lado palestino, Abas admite que observa "muchas señales positivas de parte de los israelíes. Esperamos conseguir el relanzamiento del proceso de paz y aplicar la hoja de ruta", un plan de paz internacional para la creación de un Estado palestino.
Como muestra de buena voluntad, el gabinete restringido israelí dio el jueves su acuerdo de principio para la salida del ejército de cinco ciudades de Cisjordania y su transferencia a la Autoridad Palestina. También aceptó la liberación de 900 prisioneros palestinos, sobre un total de más de 8.000.
Siguiendo de cerca este desarrollo, Estados Unidos respalda la iniciativa egipcia, que va en el sentido del deseo del presidente George W. Bush de ver la creación de un Estado palestino en 2008. Su secretaria de Estado, Condoleezza Rice, llegaba este domingo a Jerusalén, y Washington anunció el otorgamiento de una ayuda de 350 millones de dólares a los palestinos.
Pero ya escarmentados por el fracaso de los acuerdos de Oslo de 1993, por la reunión de Camp David en julio de 2000 y por la violencia que sobrevino, los dos bandos están lejos de ceder a la euforia. "En Charm el Cheij habrá declaraciones de intenciones pero no negociaremos la hoja de ruta porque los palestinos no han completado los compromisos previstos durante la primera etapa de este plan de paz", previno un alto responsable de la presidencia del Consejo israelí, en Jerusalén.
El ministro palestino a cargo de las negociaciones, Saeb Erakat, no oculta sin embargo que espera más de los israelíes, sobre todo acerca de la cuestión de los detenidos palestinos en las prisiones israelíes.
"Les pedimos formar una comisión para ponernos de acuerdo sobre la identidad de los prisioneros a ser liberados", afirma Erakat, precisando que los palestinos desean que todos los detenidos arrestados antes de los acuerdos de Oslo sean liberados.
"Los dirigentes israelíes se han negado, pero esperamos que den su luz verde", agregó.
Incluso el jefe político del movimiento radical islamista palestino Hamas, Khaled Mechaa, declaró al diario Al Hayat que su movimiento mantenía "una calma para ayudar al actual proceso de discusiones". *
Comentarios (beta!)