CIUDAD DEL VATICANO, AFP
Juan Pablo II, de 84 años, cuya salud mejora, inició el martes su segunda semana en la clínica Gemelli de Roma, donde estará todavía "unos días", según el Vaticano, pero el avance de la enfermedad de Parkinson y las complicaciones de una gripe han debilitado aún más su estado de salud.
El Pontífice no será dado de alta hasta por lo menos el viernes, anticipó el portavoz del Vaticano, Joaquín Navarro Valls, quien precisó que ese día será difundido el próximo parte médico.
"La salud del Papa continúa mejorando. Ya no tiene fiebre, se alimenta con regularidad, pero por precaución los médicos aconsejaron al Papa quedarse todavía unos días en el hospital", declaró Navarro Valls.
La prolongación de la estadía del Papa en el hospital, suscita preocupación sobre las condiciones de salud del jefe de la Iglesia Católica.
Después de una serie de revelaciones y conjeturas sobre las dramáticas horas que precedieron su hospitalización en el Gemelli, según las cuales estuvo a punto de morir, se han multiplicado los análisis sobre la posibilidad de que el pontífice renuncie a su trono.
"El tema, hasta ahora tabú, ronda en el Vaticano", sostiene el diario Il Corriere della Sera.
Las declaraciones el lunes del número dos del Vaticano, el cardenal Angelo Sodano, reforzaron aún más las hipótesis de que el asunto ha sido abordado por la alta jerarquía de la Iglesia. La prensa italiana publica amplios análisis y declaraciones sobre la eventual renuncia del pontífice, un hecho inédito en la historia reciente de la Iglesia.
Para Sodano se trata de un asunto que atañe únicamente a "la conciencia" del pontífice y considera que Juan Pablo II puede seguir gobernando desde su lecho de enfermo.
"Se puede gobernar a la Iglesia de diferentes maneras", comentó el purpurado que accedió a hablar por primera vez sobre el asunto.
El tema había sido ya abordado en 1981 después del atentado contra el Papa en la plaza de San Pedro, que lo dejó gravemente herido, y hace tres años, por dos importantes cardenales, que no excluían la posibilidad de se que retirara debido al avance de la enfermedad, que le impide caminar y pronunciar correctamente las palabras.
Un pedido directo para que renunciara fue hecho por el obispo rebelde brasileño Pedro Casáldaliga, uno de los exponentes de la teología de la liberación, en una entrevista publicada por Catholic Information Service for Africa (CISA).
"Debería dejar su cargo como lo hacen todos los obispos de la Iglesia Católica a los 75 años", aseguró el obispo, de 77 años, de origen español, pero que pasó buena parte de su vida en Brasil.
"Nosotros, los ancianos, tenemos limitaciones, no tenemos la misma fuerza ni lucidez de antes", comentó.
Una reacción opuesta tuvo el ex líder italiano de la Democracia Cristiana, Giulio Andreotti, quien considera "extremadamente incorrecto hablar del tema. Creo que ni siquiera el Papa lo haya pensado", dijo.
"Desde el hospital sigo sirviendo a la Iglesia y a la humanidad entera", declaró en cambio Juan Pablo II en un mensaje leído el domingo por monseñor Leonardo Sandri, que aclara la posición del pontífice sobre el asunto.
Juan Pablo II ha negado siempre la posibilidad de abdicar y en diferentes ocasiones, sobre todo después de sus numerosas hospitalizaciones, ocho en total, ha dicho que guiará la Iglesia hasta que Dios lo llame.
Para el escritor y vaticanista de Vittorio Messori, amigo personal de Juan Pablo II, "el Papa no ha cambiado de opinión y no va a renunciar a sus responsabilidades aún si la enfermedad progresa".
Por lo pronto, frente al hospital romano un grupo de polacos cantaba este martes en coro viejas canciones de su tierra natal frente a sus habitaciones para animarlo. *
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