BAGDAD, AFP
Los ataques contra los chiítas se producen luego de que las autoridades iraquíes pusieran en estado de alerta a las fuerzas de seguridad y cerraran las fronteras del país, con el objetivo de impedir que se reitere lo ocurrido el año pasado, cuando más de 170 personas murieron en atentados en Bagdad y la ciudad santa de Kerbala.
Un primer atentado fue perpetrado "por un kamikaze que llevaba un cinturón con explosivos en la mezquita Kazimain", en el sur de Bagdad, declaró a la AFP un oficial de la policía. Según un responsable de la morgue del hospital Yarmuk, 17 personas perdieron la vida. El servicio de urgencias aseguró haber atendido a 25 heridos.
"Acababa de comenzar la oración cuando una enorme explosión sacudió el lugar", señaló el imán de la mezquita, jeque Malek Kinani.
Un poco más tarde, dos kamikazes se hicieron explotar en la mezquita Alí Baya del oeste de la capital, según fuentes policiales. Tres personas murieron y más de 15 fueron heridas, según un balance del hospital Yarmuk. El ataque tuvo lugar en el momento en que los fieles se aprestaban a participar en la oración.
El tercer ataque se produjo cerca de un café de Chula, en el noroeste de Bagdad, donde un obús de mortero mató a tres iraquíes, entre ellos un niño, e hirió a cinco, según fuentes médicas.
"El obús cayó en la calle cerca del café, a unos cien metros del puesto de policía" del barrio, declaró a la AFP un médico del servicio de emergencias del hospital Al-Nur.
Dos soldados murieron y cuatro civiles fueron heridos en un atentado suicida contra un cordón del ejército iraquí entre Mahmudiya y Latifiya, al sur de Bagdad, según fuentes militares y de salud.
En Kirkuk (norte), un turcomano chiíta fue muerto por la explosión de una bomba artesanal cerca de una mezquita, según el jefe de la policía de la ciudad, el general Turhan Tussef.
Antes de estos ataques, Abdel Aziz Hakim, cabeza de lista de la coalición chiíta victoriosa en las legislativas, había acusado a la policía de Bagdad de haber torturado hasta la muerte a tres de sus partidarios, en un discurso ante fieles en la conmemoración de la muerte del nieto del profeta, el imán Hussein.
Cerca de Kerbala, los cadáveres de dos de los hijos del jefe de la policía de la ciudad santa chiíta de Nayaf, el general Ghaleb al-Jazairi, fueron descubiertos acribillados a balazos, según una fuente policial.
Por último, un soldado estadounidense murió y otros dos fueron heridos en la explosión de una bomba artesanal al norte de Bagdad.
Por otra parte, dos periodistas indonesios, una mujer y un hombre, desaparecieron en la carretera entre Ammán y Bagdad a la altura de la ciudad rebelde de Ramadi, al oeste de la capital iraquí, según afirmaron el viernes fuentes de la embajada de Indonesia en Bagdad.
"Los dos periodistas, que trabajan para una televisión indonesia, venían a Bagdad por la ruta y desaparecieron en la región de Ramadi", declaró a la AFP un responsable de la seguridad de esta legación.
En Yakarta, el portavoz del ministerio de Relaciones Exteriores, Marty Natalegawa, dijo que "por el momento" las autoridades no querían utilizar "las expresiones secuestrados o retenidos como rehenes". *
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