BRUSELAS, AFP
En un discurso pronunciado ayer lunes por la tarde en la capital belga, Bush tendió la mano a Europa en el corazón mismo de la UE y llamó a olvidar los malos momentos provocados por el rechazo de Francia, Alemania y Bélgica a la intervención norteamericana en Irak en 2003.
"Ha llegado el momento de borrar las tensiones". "Tiene poco sentido seguir enfrentándonos sobre lo que estaba bien y mal". "Empecemos una nueva era de unidad transatlántica", alentó.
Bush aseguró que "ningún desacuerdo pasajero" puede alterar de forma duradera las relaciones transatlánticas, ya que una "amistad sólida es esencial para la paz y la seguridad en el mundo".
Por eso instó a los europeos a aportar una "ayuda tangible" a Irak "política, económica y en materia de seguridad" después de las elecciones del 30 de enero, a lo que los cancilleres de la UE respondieron este lunes acordando financiar un programa para formar a jueces y policías iraquíes.
Bush repasó en su discurso los asuntos que tratará con sus pares europeos el martes en una cumbre con la UE, comenzando por la resolución del conflicto israelo-palestino, que debe ser "objetivo inmediato" de europeos y norteamericanos, lo que fue elogiado por el alto representante de Política Exterior de la UE, Javier Solana.
Asimismo exigió junto con su homólogo francés, Jacques Chirac, con quien cenó este lunes, el final de la ocupacion siria de Líbano.
El presidente hizo además un llamamiento al "régimen iraní" para que "deje de apoyar a los terroristas" y "no desarrolle armas nucleares".
Respecto a Ucrania, consideró que "debe ser acogida en la familia euroatlántica", un día antes de que los mandatarios de la organización se reúnan con el nuevo presidente ucraniano, Viktor Yushchenko, en Bruselas. Por último, Bush apremió a Rusia a "renovar su compromiso con la democracia y el Estado de derecho", tres días antes de su reunión con el presidente ruso Vladimir Putin en Bratislava.
La visita de Bush a la sede de las instituciones europeas se enmarca en una gira de cuatro días por el Viejo Continente, en la que también visitará Alemania y Eslovaquia.
El viaje se produce pocas semanas después del comienzo de su segundo mandato, en enero.
Bush llegó a Bruselas el domingo por la noche y en su primera actividad oficial tuvo una audiencia el lunes por la mañana con los reyes Alberto II y Paola en el Palacio Real. Posteriormente se reunió con el primer ministro belga, Guy Verhofstadt, y con el secretario general de la OTAN, Jaap de Hoop Scheffer.
Por la noche cenó con Jacques Chirac, cuyo país se opuso a la intervención norteamericana en Irak en 2003.
El martes, Bush se reunirá con los jefes de Estado y de gobierno de los otros 25 países de la OTAN en una cumbre organizada con motivo de su visita, en la que se espera que todos los aliados se comprometan a participar en la misión de la Alianza del Atlántico Norte en Irak.
Por la tarde, Bush se encontrará con sus homólogos de los 25 países de la UE, cita sin precedentes en una cumbre UE-EEUU, tras lo cual continuará su viaje rumbo a Alemania.
Por la tarde, unos mil manifestantes se congregaron ante la embajada estadounidense en Bruselas para protestar contra la presencia del mandatario.
La organización de defensa de los derechos humanos Amnistía Internacional pidió en una carta a los responsables europeos que durante su cumbre con Bush "reiteren su compromiso en favor de la prohibición absoluta de la tortura" y que incluyan en la agenda de temas "el cumplimiento de las normas internacionales de derechos humanos". *
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