BEIRUT, AFP
Más de 100.000 libaneses se manifestaron ayer lunes en Beirut contra la tutela siria en Líbano, acentuando aún más la presión sobre el gobierno pro-sirio y Damasco, una semana después del asesinato de Rafic Hariri.
La manifestación fue convocada por la oposición, que reforzó su campaña contra la injerencia de Damasco y la retirada de sus 14.000 soldados de Líbano gracias a la protesta popular sin precedentes contra la presencia militar siria.
En Bruselas, el presidente estadounidense, George W. Bush, y el jefe del Estado francés, Jacques Chirac, exigieron la "inmediata" retirada siria del Líbano. Bush denunció "la influencia de un vecino opresor" y defendió "el derecho del pueblo libanés a ser libre".
Los manifestantes, congregados en el lugar del espectacular atentado que el 14 de febrero costó la vida al ex primer ministro Rafic Hariri en pleno centro de Beirut, guardaron un minuto de silencio a la hora exacta del atentado.
La muchedumbre se trasladó luego al lugar a la Plaza de los Mártires, donde fue inhumado Hariri, pasando por la sede de la ONU, donde una delegación entregó una petición para que lleve a cabo una investigación internacional sobre el atentado que causó 18 muertos y 220 heridos, según el último balance.
Más de 100.000 personas se dieron cita respondiendo a la convocatoria de varias organizaciones políticas estudiantiles de la oposición, que abogó por un "levantamiento pacífico por la independencia".
"¡Fuera Siria!", gritaban los manifestantes. "¿Quién será el próximo" en ser asesinado?, preguntaban otros.
En una inmensa pancarta se leía: "Kamal, Bachir, René, Hasán y Rafic: ¡basta ya!" Se trata de personalidades políticas cuyos asesinatos se suelen imputar al espionaje sirio: el líder progresista Kamal Jumblatt (1977), el presidente electo Bachir Gemayel (1982), el presidente René Moawad (1989) y el mufti de la República Hasán Jaled (1989). *
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