DUBLIN, AFP
El Ejército Republicano Irlandés (IRA) y su brazo político, el Sinn Fein, enfrentan una crisis sin precedentes después que la policía descubrió sus operaciones de blanqueo de dinero y reveló ciertas actividades delictivas que salpican el prestigio de la organización.
Esa crisis, que puede poner en peligro el proceso de paz, ingresó en una fase crítica ayer martes, cuando el ministro británico encargado de Irlanda del Norte, Paul Murphy, pidió al Parlamento que apruebe sanciones económicas contra el partido independentista de Irlanda del Norte. Murphy propuso concretamente suspender la partida anual de gastos anual pagada por la Cámara de los Comunes a los diputados del Sinn Fein y congelar la asignación que recibe el partido, primera formación católica en la asamblea norirlandesa.
El prestigio del IRA fue salpicado por primera vez cuando la policía y los gobiernos de Gran Bretaña e Irlanda los responsabilizó del espectacular atraco al Northern Bank en diciembre pasado, en el que desapareció un botín de 26,5 millones de libras esterlinas (50 millones de dólares).
Por otra parte, el jefe de la policía y el gobierno irlandés exhibieron una serie de pruebas esta semana para acusar al IRA de estar implicado en blanqueo de dinero y operaciones mafiosas.
En los últimos días, una redada de la policía irlandesa permitió decomisar 2,5 millones de libras (unos 3,8 millones de dólares) y detener ocho personas.
Entre los ocho arrestados, figura el empresario Ted Cunningham, de 57 años, uno de los responsables de una compañía financiera vinculada a Phil Flynn, ex vicepresidente del Sinn Fein, sindicalista y amigo personal del primer ministro de Irlanda, Bertie Ahern.
Al mismo tiempo, tres importantes dirigentes del Sinn Fein -Gerry Adams, Martin McGuinness y Martin Ferris- fueron acusados de pertenecer al grupo secreto de cinco miembros que dirige las actividades clandestina del IRA.
Los tres dirigentes rechazaron categóricamente esas denuncias.
"Queremos afirmar categóricamente que no somos miembros del IRA o de su consejo militar", declararon en un comunicado conjunto, insistiendo en que su implicación en el proceso de paz "se hace en tanto que representantes electos".
Y, conscientes de su posición delicada, repiten una y otra vez que no están relacionados con el espectacular robo.
Se trata de "propaganda", "no somos criminales", insistió Gerry Adams, presidente del Sinn Fein.
Las consecuencias del robo han sido terribles para el proceso de paz en el Ulster, destinado a devolver el gobierno de la provincia a los unionistas protestantes y los católicos del Sinn Fein.
A principios de febrero, el primer ministro británico Tony Blair explicó a en los "términos más firmes" a Gerry Adams que su partido no podrá participar en las negociaciones de Irlanda del Norte si no pone fin a las "actividades criminales" del IRA.
Los efectos de esta crisis pueden ser descomunales para el Sinn Fein de cara a las elecciones legislativas en Irlanda del
Norte, previstas para el próximo mes de mayo.
El blanqueo de dinero y el robo del siglo no son los únicos culpables de la crisis.
El asesinato de un hombre, perpetrado a fines de enero en un pub de Belfast por un simpatizante del IRA, complicó aun más las cosas.
A pesar de que el grupo negó su implicación en un comunicado y condenó a sus autores, la opinión pública resultó conmocionada por ese episodio.
"Fue la gota que colmó el vaso", consideró un diplomático irlandés.
Lo cierto es que, por primera vez desde el alto el fuego de 1997, el proceso de paz esta detenido por razones ajenas a la política.
El aspecto más inquietante para los independentistas reside en que el IRA está sentado en el banquillo de los acusados y su brazo político corre peligro de quedar aislado de la opinión pública, que -hasta ahora- siempre le había acordado un apoyo incondicional. *
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