IRAN, AFP
El balance del sismo del martes en el sudeste de Irán superaba ayer miércoles los 500 muertos y seguía aumentando a medida que finalizaban las operaciones de socorro en las aldeas recónditas, pero el gobierno iraní no pedirá ayuda internacional.
"Las cifras oficiales señalan que tenemos 520 muertos" y todo apunta a que este número seguirá subiendo, dijo a la AFP Iraj Charifi, jefe del hospital universitario de la capital provincial Kerman y representante del Ministerio de Salud en esa zona.
La gobernación mantenía invariable su estimación con respecto al martes por la noche y seguía calculando entre 430 y 450 víctimas mortales, mientras los socorristas continuaban retirando cadáveres de entre las ruinas de las localidades montañosas de Hutkan y Dahuyeh, que quedaron completamente destruidas.
Sin embargo, el ministro del Interior, Abdolvahed Musavi Lari, afirmó el miércoles que el número de muertos "podría ascender finalmente a 550".
"No creemos que supere" esa cifra, declaró el ministro en Hutkan, una de las aldeas más afectadas por el sismo de 6,4 grados en la escala abierta de Richter que el martes estremeció la región de Zarand, a unos 70 km al norte de Kerman.
Por la mañana, el general Hosein Marufi, comandante de la Brigada de los Guardianes de la Revolución --ejército ideológico del régimen--, que participa en las operaciones de salvamento, señaló que "todavía quedan entre 70 y 80 cuerpos" sepultados debajo de los escombros de Hutkan.
Bajo un frío intenso, cientos de socorristas y militares seguían escarbando entre las ruinas con sus manos ante la imposibilidad de transportar maquinaria apropiada. *
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