PARIS, AFP
La traqueotomía, operación quirúrgica que sufrió el Papa el jueves por la noche, facilita la llegada de aire a los pulmones gracias a una cánula que se mete en la tráquea y, aunque puede ayudar al paciente a sobrepasar una etapa, la decisión de cerrarla es difícil, ya que puede volver a ser necesaria.
"La traqueotomía puede permitirle al paciente sobrepasar una etapa y recuperar sus fuerzas", explica la doctora Marie Vidailhet, de París, especialista de la enfermedad de Parkinson.
Esta intervención "permite el acceso fácil a las partes bajas de las vías respiratorias (bronquios profundos) para facilitar la evacuación de las secreciones espesas", añade.
Una vez realizada la traqueotomía "la próxima decisión será si se debe cerrar, esto es, retirar la cánula introducida por una incisión entre el cuello y la tráquea, o si cambiarla por una cánula más pequeña, una 'cánula habladora'.
Es una decisión que hay que reflexionar", comenta por su parte el doctor André Lienhart, de París, especialista en anestesia y reanimación.
"La traqueotomía no es en sí un tratamiento que pueda parecer desproporcionado, pero decidir su cierre no es fácil, ya que se corre el riesgo de que pueda ser necesaria otra vez. En algunos pacientes muy frágiles no hace falta casi nada para que la situación empeore", recalca.
"La pérdida de la movilidad y mantenerse en cama favorecen la aparición de coágulos y de embolias pulmonares (desplazamiento del coágulo a los pulmones obstaculizando la irrigación sanguínea de los pulmones y provocando la falta de oxigenación)", señala la doctora Vidailhet. *
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