JERUSALEN, AFP
La Autoridad Palestina condenó de inmediato el atentado, afirmando que este acto sangriento violaba el reciente alto el fuego pactado en Charm el Cheij (Egipto), entre el primer ministro israelí, Ariel Sharon, y el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas.
Según David Tsour, jefe de la policía de Tel Aviv, el atentado suicida se produjo en la puerta de la discoteca The Stage, situada frente a la playa. La televisión indicó que había tres muertos y al menos 30 heridos.
La radio pública precisó que 20 de los heridos estaban graves.
La zona de la ciudad donde ocurrió el hecho es sumamente frecuentada la noche de los viernes, cuando comienza el fin de semana en Israel.
La fachada de la discoteca se desplomó. Las ambulancias se precipitaron al lugar para evacuar las víctimas, muchas de las cuales parecían en estado de choque, al tiempo que numerosos policías cerraron el sector, según las imágenes divulgadas por el segundo canal del televisión.
Se trata del primer atentado en Israel desde las promesas de un cese de la violencia hechas en Charm el Cheij (Egipto).
Las Brigadas de Mártires de Al Aqsa, grupo armado ligado al Fatah, reivindicaron este ataque suicida en una llamada telefónica a la AFP, en Jenin (Cisjordania).
"Condenamos ese ataque, tanto más cuanto que se produce después de la tregua pactada con los grupos palestinos y tras los resultados de la cumbre de Charm el Cheij", afirmó a la AFP el consejero del presidente de la Autoridad Palestina, Nabil Abu Rudeina.
La Autoridad Palestina "está en contra de toda operación que apunte a civiles. Eso hace parte de la tregua anunciada en Charm el Cheij y nosotros nos oponemos a toda violación de esta tregua", añadió.
Otro grupo palestino, el Jihad Islámico, anunció por su lado que se aferraba a la tregua y afirmó que no tenía ningún vínculo con el ataque suicida. "El Jihad reafirma su adhesión a la tregua anunciada", declaró a la AFP un responsable del grupo radical que pidió el anonimato.
Tras un acuerdo concluido con el presidente Abbas, los grupos armados radicales, entre los que están el Hamas y el Jihad islámico, se comprometieron a respetar, a fines de enero, un "período de calma", mejor dicho a cesar sus ataques antiisraelíes.
El 10 de febrero, más de 30 obuses de mortero fueron disparadas contra puestos militares israelíes y las colonias judías en la Franja de Gaza, lo que desestabilizó el cese del fuego. *
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