CIUDAD DEL VATICANO, AFP
Su aparición detrás de las ventanas del hospital romano sorprendió en general a todo el mundo, ya que no estaba prevista por su delicado estado de salud y la traqueotomía a que fue sometido el jueves y que le impide hablar.
Sentado en una silla de ruedas, con la cabeza inclinada y la sotana abierta, el Papa bendijo a los católicos tres veces a pesar de que su rostro reflejaba dolor y se llevó en un momento la mano a la garganta.
El Papa confirma con su gesto, seguido en directo por las cámaras de la televisión pública italiana, Rai, que sigue dirigiendo la iglesia católica aún desde el hospital, cariñosamente llamado "Vaticano 3", por las numerosas ocasiones que ha sido internado en ese centro médico. Rodeado por sus asistentes, acompañado por el cardenal Angelo Sodano, Secretario de Estado del Vaticano, el Papa apareció detrás de la ventana brevemente, pero la mayoría de los fieles reunidos en la Plaza de San Pedro y los jóvenes que llegaron al hospital para alentarlo en esos momentos, no pudieron verlo.
La decisión de aparecer en la ventana fue tomada a último momento, según indicaron fuentes vaticanas, que contaron que ni siquiera los técnicos de la televisión vaticana fueron avisados.
Las pantallas instaladas en la plaza vaticana, como es la tradición, mostraban sólo una imagen fija del Papa saludable y los fieles congregados para seguir el Angelus oficiado por primera vez en 26 años de pontificado por otro prelado, el arzobispo argentino Leonardo Sandri, no se enteraron de que el Papa impartió también la bendición desde la ventana del hospital.
"Les pido que sigan acompañándome sobre todo con vuestras oraciones", escribió el Papa en el mensaje leído por el arzobispo argentino Sandri, en el que se refiere al dolor y al sufrimiento del cuerpo y el alma. "El clima de Cuaresma que estamos viviendo, nos ayuda a comprender el valor del sufrimiento de un modo u otro, porque nos toca a todos", escribió.
"Quiero que este mensaje de consuelo y esperanza llegue a todos, especialmente a los que atraviesan momentos difíciles, a los que sufren con el cuerpo y con el alma", aseguró.
El fotógrafo oficial del Papa, el célebre Arturo Mori, quien se encontraba en el apartamento papal, inmortalizó cada momento.
"No podíamos hacer nada mejor", declaró este domingo satisfecho el profesor Rodolfo Proietti, responsable del equipo médico que atiende al Papa, quien se negó a hacer comentarios sobre las condiciones de salud de su ilustre paciente.
Pese a la aparición del Papa, protegido del frío por las ventanas cerradas, muchos católicos y prelados temen que el pontificado de Juan Pablo II, uno de los más largos de la historia, haya entrado en una nueva fase, con Karol Wojtyla, de 84 años, mudo e incapacitado físicamente.
"Creo que esta vez se trata de algo más serio y no me sorprendería que esté grave", confió este sábado a la AFP una fuente eclesiástica que no quiso revelar su nombre.
Nadie sabe cuánto tiempo permanecerá internado el Papa ni si el orificio que le han hecho en la garganta para instalarle un tubo que le facilite la respiración va a poder ser suturado y podrá volver a respirar sin su ayuda. *
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