CIUDAD DEL VATICANO, AFP
El arzobispo argentino Leonardo Sandri fue ayer domingo la "voz" de Juan Pablo II, condenado al silencio por una traqueotomía, en el Angelus celebrado en la Plaza de San Pedro del Vaticano ante miles de fieles.
Sandri leyó el mensaje de Juan Pablo II en las escalinatas de la Basílica de San Pedro, flanqueado por dos pantallas gigantes a cada lado de la plaza con una imagen fija de un Papa joven y saludable.
Por primera vez en 26 años de papado, el Papa polaco faltó a su cita del Angelus, aunque inesperadamente dio la bendición desde la ventana del cuarto que ocupa en el hospital romano Gemelli.
Sandri leyó en italiano el mensaje que el Papa quería transmitir a los fieles, a los que pidió que oraran por él en estos momentos críticos de su vida.
No es la primera vez que el religioso argentino, de 61 años, se convierte en la "voz" del Papa. Desde el deterioro de la salud del Soberano Pontífice, el Vaticano lo ha escogido para leer discursos y homilías en las ceremonias públicas.
Sustituto de la Secretaría de Estado desde el año 2000, la prensa considera a Sandri como el "número tres del Vaticano", por detrás del Secretario de Estado, cardenal Angelo Sodano, encargado por el Papa del gobierno central de la Iglesia provisionalmente. Su notoriedad creció tras aparecer junto al Papa el 6 de febrero, cuando se asomó a la ventana del hospital Gemelli para la tradicional bendición del Angelus dominical y leyó el mensaje pontificio.
El privilegio de ser la voz del Papa se repitió el domingo siguiente, cuando volvió a leer la homilía, esta vez detrás de Juan Pablo II y lejos de las cámaras, utilizando otro micrófono para no incomodar al Papa sentado frente a su ventana del apartamento pontificio. *
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