VIENA, AFP
"Para promover la confianza, el Consejo de gobernadores considera necesario que Irán suspenda todas las actividades vinculadas al enriquecimiento" de uranio y "expresa su profunda preocupación" por el hecho de que haya decidido reanudar el proceso de conversión de uranio en su central de Ispahán (centro), según el texto de la resolución distribuido a la prensa.
En declaraciones a los periodistas, el director general de la AIEA, Mohamed ElBaradei, ha considerado ayer jueves por la noche "que sigue habiendo una ventana" abierta al restablecimiento del diálogo entre iraníes y europeos y ha dicho estar "muy animado por las declaraciones de Irán y de los tres (países) europeos, de que están dispuestos a continuar la negociación".
Ha añadido que el próximo 3 de septiembre presentará un nuevo informe sobre el caso iraní al ejecutivo de la Agencia.
La reacción iraní ha sido contundente. "Irán no cederá y será productor de combustible nuclear de aquí a diez años", aseguró el jefe de la delegación iraní en Viena, Cyrus Nasseri, al condenar la resolución.
Sin embargo, en una declaración distribuida a la prensa, Teherán ha intentado evitar una vez más cerrarse las puertas.
"Irán seguirá cooperando con la Agencia" Internacional de la Energía Atómica" y "mantendrá todas sus actividades" dando las garantías exigidas en materia de no proliferación, añadió.
Por su parte, el embajador estadounidense Gregory Schulte ha expresado su satisfacción por un texto "que muestra que la comunidad internacional está unida en su determinación de que Irán renuncie a un rumbo peligroso".
Según ElBaradei, el Consejo de gobernadores ha considerado esencial que Irán suspenda la reanudación de las actividades de conversión de uranio en Ispahán, llevada a cabo esta semana, "como medida de confianza" tras un pasado salpicado de encubrimientos.
Los Países No Alineados han expresado sus reservas sobre esta resolución, porque temen que pueda aislar a Irán -miembro del grupo- y han insistido en que el Tratado de No Proliferación no le obliga a renunciar a la conversión.
Los occidentales temen que el enriquecimiento de uranio, cuya fase previa es la conversión, permita a este país dotarse de armas atómicas, pero Irán asegura que no tiene la intención de fabricarlas.
"Hay que aprovechar todas las ocasiones para desactivar la crisis mediante el diálogo", añadió ElBaradei.
El texto de resolución no menciona un recurso al Consejo de Seguridad de la ONU para que imponga posibles sanciones.
Irán suspendió voluntariamente sus actividades vinculadas al enriquecimiento en noviembre de 2004 para facilitar las negociaciones con la troika de la Unión Europea, integrada por Francia, Alemania y Gran Bretaña, pero terminó por rechazar su propuesta. *
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