NEVE DEKALIM, FRANJA DE GAZA, AFP
"A partir de ahora, entrar y permanecer en Gaza está legalmente prohibido para los israelíes", declaró a la AFP una portavoz del ejército, mayor Sharon Feingold.
El plan de 'desconexión', como lo llaman las autoridades israelíes, dio inicio en una ceremonia simbólica celebrada en el puesto fronterizo de Kissufim, la puerta a las colonias israelíes de la franja.
A partir de ese momento, el retén cerró y la zona quedó completamente acordonada, es decir, nadie podrá entrar ni salir si no es acompañado de miembros del ejército.
Momentos después del inicio de esta operación, grupos de colonos estallaron en cólera en la colonia de Neve Dekalim en la franja de Gaza, donde rompieron cristales de automóviles e incendiaron neumáticos.
Durante la mañana de hoy, los soldados israelíes llamarán puerta por puerta a las casas de los colonos para pedirles que abandonen sus hogares ya que su presencia en la zona es a partir de ahora ilegal.
Desde ayer al mediodía, las fuerzas de seguridad israelíes y palestinas se desplegaron en la franja de Gaza para que la evacuación de los asentamientos transcurra sin violencia.
Decenas de colonos, de un total de más de 8.000, ya abandonaron sus casas, a las que llegaron después de la guerra de los Seis Días en 1967, pero la mayoría desea resistir hasta el final y no pierde la esperanza de quedarse en la que consideran tierra de Israel.
Muchos de ellos se sienten traicionados porque los mismos gobernantes que los llevaron hasta Gaza les obligan hoy a abandonarla.
"La retirada de la franja de Gaza no significa ninguna concesión a nuestro deber de luchar contra el terrorismo venga de donde venga. Quien piense que nuestra salida es una rendición se equivoca", declaró el viceprimer ministro israelí, Ehud Olmert.
Desde el 15 y hasta el 17 de agosto, los colonos de estas implantaciones podrán abandonar sus casas con la ayuda y escolta de los soldados de forma pacífica. Pero a partir del miércoles, 40.000 soldados y policías desalojarán por la fuerza a los habitantes de los asentamientos.
A las tropas israelíes se suman 7.500 policías palestinos que están ya preparados al otro lado de las colonias para garantizar que la evacuación de los colonos se lleve a cabo sin incidentes.
Desde Gaza City, los servicios de seguridad palestinos comunicaron que un técnico de sonido de la televisión francesa fue raptado por hombres armados ayer por la noche.
Un acto del que no se tienen más detalles pero que podría poner en apuros a los responsables palestinos.
Portavoces militares israelíes ya advirtieron de que la retirada de Israel de la franja se interrumpirá si el ejército es atacado por facciones palestinas.
"No vamos a una batalla y esto lo tienen que entender todos, hasta el último soldado. Aquí no hay guerra, no buscamos ganar o derrotar a nadie", declaró el general Dan Halutz, jefe del Estado mayor israelí.
Sin embargo, los soldados deberán hacer frente a entre 3.000 y 4.000 activistas de derecha que se oponen a la retirada y que se infiltraron en la franja de Gaza estas últimas semanas.
Por otra parte, una manifestación de protesta contra la retirada israelí de la franja de Gaza fue organizada frente a las oficinas del primer ministro israelí, Ariel Sharon, en Jerusalén.
Para Israel, salir de Gaza, 360 km2 donde conviven con 1,4 millones de palestinos, es una decisión dolorosa e histórica que marca un punto y aparte y corta de cuajo con la política llevada a cabo por sus últimos gobiernos, fueran de izquierda o de derecha.
Durante la jornada de ayer, centenares de colonos judíos se han reunido en el cementerio del bloque de asentamientos de Gush Katif para visitar las tumbas de sus familiares o amigos, que también serán trasladadas a otros puntos de Israel.
Además, los servicios de seguridad del Estado hebreo estaban en alerta por miedo a que extremistas judíos provoquen a musulmanes en la Explanada de las Mezquitas de Jerusalén o decidan cometer un atentado contra estos lugares santos. *
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