LIMA, AFP
La renuncia de Olivera aplacó los ánimos, pero la calma chicha no esconde las dificultades que se le pueden presentar a Toledo para conformar un gabinete que sea satisfactorio para el Congreso que, por ley, debe darle su voto de confianza.
Olivera, un político severamente cuestionado y con mucho poder, ha sido el gran apoyo para Toledo en los cuatro años de gobierno pero ahora tras su fallido y efímero paso por la cancillería podría convertirse en una piedra en el zapato para un gobierno cuya popularidad llega escasamente a 8%.
Ayer lunes Olivera expresó la posición de su partido, el Frente Independiente Moralizador (FIM), frente al Perú Posible (PP) de Toledo: "está claro que la alianza está herida, y herida gravemente, y por eso es que está en una evaluación muy severa" de parte de los miembros de su partido.
"Evidentemente para que haya una alianza tiene que haber voluntad de las partes. En el FIM el consenso es de terminar (la alianza)" pero se espera a una decisión colectiva para fijar esa posición, indicó.
Aclaró sin embargo que no existe una "voluntad de atacar la estabilidad, la gobernabilidad, no vamos a permitir que los logros obtenidos hasta ahora se derrumben".
Pero consciente o inconscientemente el sábado, durante su mensaje de renuncia, Olivera lanzó un torpedo de profundidad contra el mandatario, al mostrar el documento del pacto de gobernabilidad firmado entre el FIM y el PP en 2001 y en el cual figura expresamente una cláusula en contra del ex presidente Alan García, líder del APRA.
La revelación de esta cláusula movilizó de inmediato a García (quien es candidato a la presidencial de abril de 2006) y a sus correligionarios, que señalaron este lunes que evalúan denunciar penalmente a Olivera y a miembros del partido de Toledo por considerar que se pudieron emplear fondos estatales para perseguir políticamente al ex presidente.
Este frente de conflicto que se le abre a Toledo con el APRA podría tener consecuencias, ya que los parlamentarios apristas podrían maniobrar para no dar el voto de confianza que el nuevo gabinete ministerial requiere.
Para el analista Eduardo Toche, la oposición tendrá un papel capital. "El voto de confianza para el próximo gabinete se está convirtiendo en tema crucial, especialmente en un momento en que ya empezó la campaña electoral y en que las señales de inestabilidad son muy fuertes", dijo.
Los medios políticos señalan que el congresista Henry Pease, un dirigente muy experimentado que ya anunció que se retiraría de la política en julio de 2006, podría convertirse en el nuevo primer ministro de Toledo, que adicionalmente nombraría un gabinete con personajes de perfil técnico más que político.
Un primer ministro sin ambiciones electorales y un gabinete técnico podrían ser importantes en un contexto de campaña electoral, que se inicia en octubre próximo de cara a las elecciones legislativa y presidencial de abril próximo.
Hasta antes de la crisis los analistas coincidían en que Olivera podría haber sido el candidato de la alianza PP-FIM a la presidencia, pero eso quedó descartado con este último episodio, lo cual deja muy mal parado a Toledo, sin poder de maniobra para incidir en la elección con un aspirante que siga su legado.
Mientras tanto, quien mejor se perfila por ahora es la líder derechista Lourdes Flores -con un 22% de preferencia según la última encuesta- seguida por los ex presidentes Alan García y Valentín Paniagua, que rondan el 17%, aunque queda todavía mucho camino. *
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