COLONIA, AFP
Con el telón de fondo del terrorismo islamista que ha perpetrado en los últimos años los peores ataques en el corazón de Occidente, Benedicto XVI hizo este llamamiento en un encuentro con cerca de una veintena de representantes musulmanes este sábado en Colonia (oeste de Alemania), donde preside las Jornadas Mundiales de la Juventud.
"Si conseguimos juntos extirpar de los corazones el sentimiento de rencor, contrastar toda forma de intolerancia y oponernos a cada manifestación de violencia, frenaremos la oleada de fanatismo cruel, que pone en peligro la vida de tantas personas", dijo el pontífice.
En este sentido, apeló a la responsabilidad de los encargados de la formación de las nuevas generaciones.
"No hay espacio para la apatía y el desinterés, y menos aún para la parcialidad y el sectarismo", afirmó el Papa, que ante los últimos atentados de julio en Londres rechazó la teoría del choque de civilizaciones, prefiriendo achacar los actos terroristas al fanatismo de algunos individuos.
Y es que algunas mezquitas y escuelas coránicas, tanto en occidente como en el mundo musulmán, se han convertido en los últimos años en viveros de radicales de los que se nutren las filas del terrorismo, influidos por las soflamas incendiarias de algunos imanes fundamentalistas.
Para el pontífice, el terrorismo es, independientemente del origen de sus responsables, una opción "perversa y cruel", por lo que abogó por el diálogo interreligioso e intercultural entre cristianos y musulmanes.
De hecho, durante este primer viaje al extranjero en calidad de jefe máximo de la Iglesia católica, Benedicto XVI ha visitado también una sinagoga, donde calificó al nazismo de "una demencial ideología racista", y se reunión con una treintena de protestantes, en su empeño de fomentar el diálogo interreligioso, una constante desde el inicio de su papado.
Para el pontífice, de 78 años, sólo se puede encontrar una base de mutua comprensión reconociendo la "centralidad" de la persona, superando eventuales "contraposiciones" culturales y "neutralizando la fuerza destructora de las ideologías".
El diálogo entre cristianos y musulmanes es "una necesidad vital, de la cual depende en gran parte nuestro futuro", por lo que no puede reducirse a una opción temporánea, dijo el Papa alemán.
En Alemania, donde hay cerca de tres millones de musulmanes, en su mayoría de origen turco, estudiaron y vivieron algunos de los terroristas que perpetraron en septiembre del 2001 en Estados Unidos los peores atentados de la historia, en los que murieron cerca de 3.000 personas.
Deberían "llenarnos de vergüenza" -aseguró Benedicto XVI- las batallas y guerras que en nombre de la religión han jalonado la historia de estas dos grandes religiones monoteístas, que cuentan cada una con más de mil millones de fieles. "Como si combatir al enemigo y matar al adversario pudiera agradarle" a Dios, exclamó con tristeza. *
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