JOELLE BASSOUL - BAGDAD, AFP
Si bien la Casa Blanca sostiene que toda modificación del número de sus tropas (actualmente 160.000) en 2006 dependerá de los progresos realizados por las fuerzas iraquíes, varios políticos demócratas exigen una retirada inmediata.
"Yo no creo que para fines de 2006 daremos una palmadita en la espalda de los iraquíes y partiremos corriendo", declaró a la AFP el general norteamericano Martin Dempsey, encargado del entrenamiento de las fuerzas de seguridad iraquíes.
Según él, algunos miembros de su equipo podrían continuar trabajando en los ministerios iraquíes como asesores mucho después de la retirada del último soldado norteamericano.
Aunque destaca grandes progresos en la formación de las fuerzas iraquíes, el general Dempsey señala también que será necesario superar varios obstáculos para poder calificarlas de autónomas.
Este punto de vista es compartido por el jefe del Estado Mayor iraquí, Babakir Zebari. "Todavía necesitamos tiempo para llenar los huecos al nivel de la formación, del material y del armamento", dijo a la AFP.
El general Dempsey habla con orgullo de los 33 batallones iraquíes que controlan sus propios "espacios de combate" en zonas donde los soldados estadounidenses sólo intervienen en caso de necesidad. En marzo, esa cifra era de tres batallones.
Sin embargo, todavía es necesario resolver cuestiones de "logística, comunicación y administración del personal" en el caso de esas tropas.
"Otro factor en el que estamos trabajando es la jerarquía intermedia. Hay muchos oficiales de alta graduación y simples soldados, pero pocos oficiales entre los dos", explicó.
Además de los obstáculos técnicos, será necesario encontrar una respuesta a la falta de confianza de la población y a la presencia de milicias.
"Actualmente no hay confianza entre el pueblo iraquí y las fuerzas de seguridad", indicó el general Dempsey, subrayando que se debía a las atrocidades y los abusos atribuidos a las fuerzas del orden.
El 13 de noviembre, las tropas estadounidenses descubrieron unos 170 detenidos que sufrían de hambre y sed, algunos de los cuales habían sido maltratados, en un edificio del ministerio del Interior, en el sur de Bagdad.
El general Dempsey atribuye la responsabilidad de esos abusos al comando de las fuerzas iraquíes. Si estos malos tratos continúan, los iraquíes nunca tendrán confianza en sus tropas, "pues las verán como un instrumento de represión y no de protección", afirmó.
En cuanto a las milicias, señaló que continúan gozando de libertad de movimiento debido a "una falta de voluntad política para resolver ese problema".
Refiriéndose a las autoridades que surgirán de las elecciones del 15 de diciembre, indicó que "debemos convencer al nuevo gobierno que ha llegado la hora de deshacerse" de las milicias, aunque propuso integrar a algunos de sus miembros en las fuerzas nacionales. *
* Total: 212.315 miembros de las fuerzas de seguridad "entrenados y equipados", con casco, chaleco antibalas, un kalachnikov y una pistola, de los que 112.549 dependen del ministerio del Interior y 99.766 de Defensa. En agosto pasado, esta cifra se elevaba a unos 176.000 iraquíes. Unos 9.000 iraquíes siguen actualmente un entrenamiento para sumarse a las filas de estas fuerzas y otros 10.000 están a la espera de hacerlo.
* Previsiones: para julio de 2006, los estadounidenses esperan haber entrenado a unos 270.000 iraquíes.
Nivel 1: a este nivel, una unidad está calificada de "totalmente independiente". Es capaz de planificar y ejecutar operaciones, sin ayuda de la Fuerza Multinacional.
Nivel 2: esta unidad puede planificar y ejecutar operaciones con ayuda limitada de las fuerzas estadounidenses. Una unidad así puede controlar por sí misma su propio "espacio de combate".
Nivel 3: esta unidad "combate en coordinación" con las fuerzas estadounidenses. No es autónoma.
Nivel 4: se trata de unidades que se están formando y/o incapaces de lanzar operaciones contra la rebelión.
De los 130 batallones presentes actualmente en el terreno, 85 están considerados del nivel 3 y 45 del nivel dos o más.
Se trata de una zona bajo control de las fuerzas iraquíes, donde las tropas estadounidenses pueden intervenir en caso necesario. Treinta y tres batallones iraquíes controlan actualmente su propio espacio de combate, comparado con los tres que había en marzo pasado.
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