SANTIAGO, AFP
La ex ministra socialista de Defensa del presidente Ricardo Lagos, Michelle Bachelet, se proyecta como favorita en las encuestas, con cerca del 40% de las intenciones de voto, insuficientes sin embargo para ser elegida ese día como la primera presidenta en la historia republicana del país, lo que haría necesaria una segunda vuelta electoral a mediados de enero.
El empresario Sebastián Piñera, de la derecha moderada, y el economista Joaquín Lavín, de la corriente conservadora, aspiran a entrar en ese balotaje, mientras el cuarto candidato, Tomás Hirsch, busca consolidar las posiciones de la izquierda dura con el apoyo de los partidos Humanista y Comunista.
Lagos, líder del tercer gobierno de la Concertación de Partidos por la Democracia, llamó este domingo a los 8.200.000 votantes a que participen en la elección para designar a su sucesor o sucesora, renovar las 120 bancas de la Cámara de Diputados y elegir a 20 de los 38 senadores.
"Esta coalición es la que le da gobernabilidad a Chile", dijo el presidente socialista en declaraciones a Radio Cooperativa, en alusión al bloque oficialista que integran el socialismo, la democracia cristiana, el Partido Radical Social Demócrata y el Partido por la Democracia (PPD).
Durante los 16 años en el poder, la coalición afianzó el desarrollo de la economía chilena, con un crecimiento del PIB que en 2005 rondará el 6%, una inflación controlada, la reducción de la pobreza y una apertura comercial mediante Tratados de Libre Comercio (TLC) con la Unión Europea, Estados Unidos, México, Canadá, Corea del Sur y otros países, a los que sumó recientemente China.
En la oposición, la conservadora Unión Demócrata Independiente (UDI) de Joaquín Lavín, y el Partido Renovación Nacional (RN) de Sebastián Piñera, marchan por caminos distintos para recuperar el poder político que algunos de sus antiguos dirigentes ejercieron durante los 17 años de la dictadura de Pinochet (1973-1990).
Desde que perdió la elección presidencial por estrecho margen hace seis años, cuando fue elegido Lagos, Lavín se proyectó como el candidato único de la Alianza por Chile -la coalición derechista- para derrotar a la Concertación el próximo domingo.
En su anterior campaña electoral, Lavín todavía se mostraba cercano al general Pinochet y fue a visitarlo a Londres donde permaneció detenido entre octubre de 1998 y marzo de 2000. Pero en su campaña actual, el ex asesor de Pinochet se distanció del régimen militar y condenó las violaciones a los derechos humanos que dijo no haber conocido en su momento.
Pero con el correr de los años, mientras fue alcalde de Santiago hasta diciembre de 2004, la figura de Lavín se desgastó y en las últimas encuestas supera ligeramente el 20%.
Fue en medio de este desgaste cuando Piñera emergió sorpresivamente a mediados de mayo, para separar aguas de sus aliados y lanzar su candidatura, como representante de una derecha más inclinada hacia el centro y avalado por sus éxitos como hombre de negocios, con intereses en la Línea Aérea Nacional (Lan Chile), la principal del país, la propiedad de la televisora Chilevisión y otras grandes empresas.
"Una alianza con dos candidatos dejó de ser alianza hace mucho tiempo", dijo Lagos este domingo, confiado en que el 11 de marzo próximo, cuando concluya su mandato, entregará la banda presidencial a su ex ministra.
Piñera avanza en las encuestas, según el último sondeo de la consultora Ipsos que le entregó un 22,1%, mientras Lavín aparece con un 16% y Bachelet encabeza las intenciones de voto con un 38,5%. Hirsch queda último, con un 7%.
El veterano líder demócrata cristiano Patricio Aylwin, presidente del primer gobierno de la Concertación cuando concluyó la dictadura militar en 1990, admitió que "hay gente" de su partido que podría votar por Piñera y sostuvo que "lo peor es negar la evidencia".
"La carta principal que tiene Piñera es que representa una cara relativamente nueva, pero en una posición de centro-derecha y no de una derecha dura", dijo Aylwin, en una entrevista que publicó este domingo el Diario Siete.
Desde esta perspectiva, Aylwin manifestó su esperanza de que Bachelet gane la elección del domingo, pero reconoció que existe la posibilidad cierta de una segunda vuelta electoral entre ella y Piñera.
"Indudablemente que en el mundo nuestro una segunda vuelta con Piñera es más complicada que con Joaquín Lavín", agregó el dirigente. *
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