PAULINA ABRAMOVICH (AFP), SANTIAGO
Además la jornada servirá para reformar la totalidad de la Cámara de Diputados y una parte del Senado, en la cuarta elección general desde el retorno a la democracia en 1990.
Entre la fiebre de compras navideñas, la elección tiene como la más segura vencedora a la oficialista Bachelet, a quien todos los sondeos dan una intención de voto por sobre el 40%.
No obstante, la votación que obtendría la ex ministra de Defensa del presidente Lagos, de 54 años, no es suficiente para sellar su elección, por lo que se haría necesaria una segunda vuelta de votaciones el próximo 15 de enero.
En esa elección Bachelet, médico de profesión, se enfrentaría a uno de los dos contendores de la derecha opositora: el empresario Sebastián Piñera o el ex alcalde de Santiago Joaquín Lavín, que se mantienen empatados con una adhesión en torno al 20%.
Lavín, de 52 años, se postula por segunda vez a la presidencia por la derechista Unión Demócrata Independiente (UDI), tras empatar en primera vuelta con Ricardo Lagos en las elecciones pasadas (1999) y perder por escaso margen en el balotaje.
Para Piñera, un acaudalado empresario de 56 años que milita en el partido Renovación Nacional (RN), de una derecha más moderada que la UDI, es su primera incursión en la carrera presidencial, aunque antes se desempeñó como senador.
La elección chilena tiene también a un cuarto aspirante, el representante de comunistas y humanistas Tomás Hirsch, cuya intención de voto se sitúa entre un 3 y un 7%.
Las encuestas coinciden en que Bachelet ganaría también en segunda vuelta, ya sea frente a Piñera o Lavín.
Si se cumplen los pronósticos, la ex ministra se convertiría en la primera mujer en ocupar la presidencia de Chile y la sexta en desempeñar ese cargo en América Latina.
Bachelet encabezaría además el cuarto gobierno consecutivo de la Concertación Democrática, la coalición de centro izquierda que se mantiene en el poder desde hace 16 años, tras derrotar al ex dictador Augusto Pinochet en un inédito plebiscito por el cual buscaba seguir al frente del gobierno por otros ocho años.
El primer mandatario concertacionista que asumió tras el fin de la dictadura (1973-1990) fue el demócrata cristiano Patricio Aylwin, quien en 1994 fue reemplazado por su compañero de partido Eduardo Frei Ruiz-Tagle.
Lagos, del Partido Socialista, asumió la presidencia en 2000, tras enfrentarse en una estrecha elección con Joaquín Lavín.
En los comicios de este domingo también se renovará completamente la Cámara de Diputados, compuesta por 120 parlamentarios, y parcialmente el Senado de 38 integrantes, con la elección de 20 senadores.
Después de la elección, Chile tendrá por primera vez un parlamento compuesto exclusivamente por miembros elegidos en votación popular.
La reforma en septiembre a la Constitución que en 1980 dictó el general Pinochet eliminó los nueve cargos de senadores designados y los asientos vitalicios, que constituían el 20% de la fuerza política en esa rama del Parlamento.
En Chile el voto es obligatorio para los 8.220.897 ciudadanos inscritos en los registros electorales, dentro de una población de más de 15 millones de habitantes.
El Servicio Electoral espera una baja abstención, en torno el 10%, en una elección donde los jóvenes serán los grandes ausentes, con un 74% de ellos que, teniendo la edad para votar (18 años), decidieron mantenerse al margen.
Quien suceda al presidente Lagos recibirá una economía que el año pasado creció un 6,1% en su Producto Interno Bruto (PIB) y para este año se estima lo hará en un 6%, de la mano de un vigoroso desempeño de la demanda interna y precios históricamente altos del cobre, del que Chile es el principal productor mundial.
Por cada centavo de dólar que sube el precio promedio anual del metal, Chile percibe alrededor de 120 millones de dólares adicionales.
El nuevo presidente gozará también de la estabilidad política y económica que ha convertido a Chile en uno de los países favoritos de los inversionistas en América Latina y una de las naciones con mayor apertura económica del mundo.
Joaquín Lavín y Sebastián Piñera, los candidatos de derecha que disputan el paso a un eventual balotaje de las elecciones chilenas, preparan desde ya su estrategia para esa instancia, en que uno de los dos enfrentaría a la socialista Michelle Bachelet, amplia favorita en la primera vuelta que se realizará este domingo.
El empresario moderado Piñera y el ultraconservador ex alcalde de Santiago Lavín llegan este domingo con la incertidumbre sobre quién de los dos disputará una eventual segunda vuelta con Bachelet, a quien los sondeos colocan adelante con cómoda ventaja.
Bachelet acapara cerca de un 40% de los votos, mientras que Piñera y Lavín tienen intenciones de voto de 20%, lo que configura un empate técnico. Sin embargo Piñera, quien en mayo pasado fue el último en entrar en la contienda electoral, ha ido creciendo en los últimos meses y llega con impulso a esta primera instancia, lo que le otorga una leve ventaja sobre Lavín.
"El escenario más probable es que haya segunda vuelta y que pasemos Michelle Bachelet, liderando un proyecto de izquierda, y yo, con un proyecto humanista-cristiano", dijo Piñera.
Esta opinión da razón a los analistas que consideran que la estrategia de Piñera consiste en presentarse como el candidato de centro y mostrar que la de Bachelet es una candidatura de izquierda.
Piñera apuesta a que la unión en segunda vuelta de Renovación Nacional (RN) que él lidera y la Unión Demócrata Independiente (UDI) de Lavín permita alcanzar a Bachelet, que representa a la Concertación, una unión de partidos de centro e izquierda.
Por esa razón finalmente el viernes se dejó expreso que hay un acuerdo entre los dos candidatos de derecha para que la UDI y RN se unan en segunda vuelta. De hecho los dos aspirantes se comprometieron a que el domingo, tras la elección, el perdedor visitaría al otro para felicitarlo, en señal de unidad.
"Con Lavín tenemos un pacto de honor que asumimos desde el primer momento que entré a la carrera presidencial (en mayo). Soy una persona de honor y voy a cumplir fielmente ese pacto", agregó Piñera en declaraciones publicadas este sábado por el influyente diario El Mercurio.
El empresario declaró sentirse convencido de que los votos de la derecha unida serán más en primera vuelta que los de Bachelet.
Lavín coincide con esa visión: "Va a haber segunda vuelta. Los candidatos de la Alianza (derechista) van a tener más votos que Michelle Bachelet", dice.
"En la segunda vuelta va a producirse un escenario nuevo. Será una página en blanco", dice Lavín.
"Creo que la Alianza tendrá una gran resultado. Por primera vez en la campaña presidencial, la Alianza le ganará a la Concertación. En la elección parlamentaria obtendrá una gran representación, empatará en el Senado y quedará consolidado que en Chile hay dos bloques de similar respaldo electoral", añade.
La última encuesta publicada en esta campaña indica que en una segunda vuelta Bachelet vencería a Piñera por 50% contra 35%, mientras que ganaría más holgadamente a Lavín, por 56 a 27%.
El viernes Bachelet señaló su optimismo de que lograría un repunte de última hora que le permitiera ganar la elección de este domingo en primera vuelta, pero es un escenario que los analistas descartan.
Chile celebra este domingo elecciones presidencial y parlamentarias. Una eventual segunda vuelta se realizaría el 15 de enero y el ganador asumirá el 11 de marzo en reemplazo del actual mandatario, Ricardo Lagos.
Los dos procesamientos que enfrenta el ex dictador chileno Augusto Pinochet, por un caso de violaciones a los derechos humanos y delitos tributarios, le impiden votar en las elecciones presidenciales de este domingo, que lo mantienen como el primer votante inscrito en los registros.
Pinochet, de 90 años, permanece desde hace casi tres semanas bajo arresto domiciliario en su elegante residencia del barrio La Dehesa, en el oriente de Santiago, tras ser procesado por ejecuciones atribuidas al plan represivo de la "Operación Colombo", en 1975.
El ex dictador (1973-1990) también está encausado como autor de evasión tributaria, falsificación de instrumento público y declaración incompleta de bienes, en delitos vinculados a sus cuentas secretas en el exterior en las que acumuló unos 27 millones de dólares.
La legislación chilena establece que quienes son procesados por los tribunales de justicia, con delitos que tengan una pena de prisión, no pueden votar. Los dos procesos impiden entonces a Pinochet participar en la elección del sucesor del presidente Ricardo Lagos entre cuatro candidatos: la oficialista y favorita, Michelle Bachelet, los dos contendores de la derecha opositora, Sebastián Piñera y Joaquín Lavín, y el representante de la izquierda dura Tomás Hirsch. No es la primera vez que Pinochet no vota.
El ex dictador se mantuvo al margen en los últimos cinco comicios desarrollados desde 1997, incluidas elecciones presidenciales, parlamentarias y municipales. En la anterior presidencial de 1999, no votó porque estaba bajo arresto domiciliario en Londres, por solicitud del juez español Baltasar Garzón que intentó sin éxito su extradición a España para juzgarlo por delitos de lesa humanidad. El ex dictador permaneció detenido durante 503 días en la capital británica, hasta que fue liberado por "razones de salud". El 3 de marzo de 2000 regresó a Chile. *
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