ANNE CHAON (AFP), MONTREAL
"Ya terminamos nuestro maratón de Montreal, aunque el camino por recorrer es largo. Vamos a reconciliar la humanidad con este planeta", dijoel ministro canadiense de medio ambiente, Stephane Dion, al dar por concluida la conferencia.
La Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (Unfccc) tenía la misión de establecer las acciones para limitar las emisiones de gases de combustibles fósiles, que según los científicos son responsables del calentamiento global que afecta el frágil sistema climático de la Tierra.
Luego de negociaciones en ocasiones duras, los miembros del Protocolo de Kyoto acordaron iniciar el diálogo sobre las acciones para detener las emisiones más allá de 2012, cuando expire el actual "período de compromiso" del tratado.
Este "diálogo" debe permitir el lanzamiento de una "acción de cooperación a largo plazo para enfrentar el calentamiento climático", señala el texto del acuerdo.
El documento precisa sin embargo que ese "diálogo (...) no llevará a ninguna negociación susceptible de conducir a nuevos compromisos" de reducción o producción de gases con efecto invernadero.
El resultado de la conferencia, que movilizó cerca de 10.000 personas durante dos semanas y unos cien ministros de medio ambiente desde el miércoles, fue una importante muestra de apoyo a un tratado que ha estado en problemas desde marzo de 2001, cuando no fue ratificado por Estados Unidos, el país más contaminante del mundo.
La presidencia canadiense, con el apoyo de los europeos, logró integrar a Estados Unidos en el lanzamiento de un diálogo no vinculante sobre las futuras acciones a tomar, lo que dejó la puerta abierta a países emergentes como China o India, cuyas emisiones de gases contaminantes están en aumento debido a su acelerado crecimiento económico.
"Si no hacemos nada más allá de lo que hacemos hoy, las emisiones habrán aumentado un 50% de aquí a 2030, cuando deberíamos haberlas disminuido ese tanto", señaló Dion.
Las organizaciones medioambientales saludaron el "histórico acuerdo", que "muestra claramente que el futuro reside en tecnologías más limpias".
Mientras Estados Unidos ha sido señalado en varias ocasiones como el "villano" de la película por diplomáticos indignados por su negativa a todo compromiso vinculante, fue Rusia la que, contra toda expectativa, bloqueó a última hora la conclusión de los trabajos.
Rusia se opuso públicamente a adoptar el acuerdo relativo al prolongamiento de Kyoto, que impone reducciones calculadas de emisiones de gas de efecto invernadero sólo a los países industrializados (Anexo I), reclamando la inclusión de una mención que abra el camino a compromisos voluntarios de parte de países en desarrollo.
Esta adición favorecería a países de Asia Central cuyas emisiones se redujeron notablemente, y que podrían sacar provecho de tal reducción, indicaron expertos.
Las pretensiones rusas inicialmente parecieron de pura forma a los negociadores, y más de una veintena de países se turnaron en el plenario suplicando a Rusia "no bloquear" la conferencia.
Según un diplomático, la presidencia canadiense se dirigió directamente a Moscú para desbloquear la situación.
Ahora, las discusiones estarán abiertas a los 157 Estados partes de la Convención de la ONU con el fin de integrar a la mayor cantidad posible de países, entre los cuales se cuenta a Estados Unidos y países emergentes como India, Brasil y China.
Las dificultades de esta maratónica conferencia climática no disuadieron a Kenia de invitar a celebrar allí la próxima, en 2006. *
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