HONG KONG, (AFP)
Sindicalistas, miembros de organizaciones religiosas y no gubernamentales contra la globalización salieron el domingo a las calles de Hong Kong, sede de la reunión ministerial de la Organización Mundial de Comercio (OMC) que se inicia el martes, para exigir un comercio justo que respete los derechos de los trabajadores.
"Es un clamor para que la OMC tenga en cuenta el trabajo con derecho, el trabajo decente y las necesidades de los países en desarrollo", aseguró a la AFP el secretario general del sindicato español Unión General de Trabajadores (UGT, izquierda), Cándido Méndez.
Méndez abogó por que la OMC incorpore las normas fundamentales de la Organización Internacional del Trabajo en las reglas generales para el comercio a fin de "no dejar reducido el proceso de globalización al negocio, sino vincularlo al desarrollo de los pueblos".
"La OMC es basura", corearon repetidamente los participantes en esta tranquila y festiva marcha por las estrechas calles de la ex colonia británica, ante la mirada curiosa de miles de hongkoneses abigarrados en las aceras que hicieron un alto en su pasatiempo favorito: las compras, para contemplar el espectáculo.
Durante esta cumbre, que reunirá del 13 al 18 próximos a delegaciones -algunas como la brasileña integrada por hasta cuatro ministros- de 148 países, unos 9.000 policías serán desplegados las 24 horas del día.
Algunas calles cercanas al Centro de Convenciones y Exposiciones de Hong Kong, sede de la reunión, han sido cerradas al tráfico y a los manifestantes para prevenir eventuales disturbios como los que han marcado este tipo de reuniones en los últimos años.
La reverenda Eunises Santana, de la iglesia protestante Discípulos de Cristo, ha tenido que cruzar varios mares para acudir desde Puerto Rico a esta cita y "mostrar su solidaridad con esta lucha mundial".
"Los proyectos que propugna la OMC están produciendo hambre, desempleo, cierre de empresas nacionales y desarrollo de enormes multinacionales", dice mientras camina a la sombra de los rascacielos hongkoneses.
"Aprobemos la vida y no este proyecto de muerte", dice, antes de asegurar que "los recursos de la humanidad no pueden servir para que sólo las empresas se enriquezcan". *
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