SANTIAGO, (AFP)
Bachelet, de 54 años, se impuso en la primera vuelta del domingo con el 45,95% de los sufragios, pero deberá medirse en segunda vuelta con Piñera, de las filas del partido Renovación Nacional (RN), que llegó segundo con un 25,41%.
La candidata socialista, ex ministra de Defensa del presidente Ricardo Lagos, lanzaba este martes su campaña para el balotaje, con un acto masivo en el patio central del Estadio Nacional de Santiago, donde dará a conocer la nueva composición de su comando de campaña. El presidente Lagos admitió este martes la posibilidad de que algún ministro deje su gabinete para integrarse al comando de Bachelet.
"Si al comando le interesa eso para fortalecerlo y hay disponibilidad, yo no veo problema. No hay drama", dijo.
Piñera también iniciaba este martes la segunda etapa de su campaña electoral, en la que ya sumó a su contrincante en la coalición de derecha, Joaquín Lavín, que fue candidato y llegó tercero en la elección del domingo, con el 23,22% de la votación.
El empresario anunció que antes del 15 de enero recorrerá 100 comunas de Chile, en una intensa campaña que sólo tendrá un descanso entre las celebraciones de Navidad y Año Nuevo.
Pese a la amplia ventaja que obtuvo Bachelet frente a Piñera en la primera vuelta su triunfo en el balotaje no está asegurado, ya que los votos del empresario y Lavín suman 48% y superan la votación de la ex ministra, auque no se traspasarían en su totalidad de acuerdo a diversos sondeos.
Para asegurar una victoria tanto Bachelet como Piñera necesitan ampliar sus bases de apoyo con el objetivo de atraer, sobre todo, a los electores de centro.
Ya en la primera parte de la campaña Piñera proyectó la imagen de un hombre de centro, con lo cual logró restar a Bachelet votos de un sector habitualmente seguidor de la democracia cristiana.
Para volver a encantar a este electorado Bachelet piensa incorporar a su nuevo equipo de campaña a la ex canciller demócrata cristiana Soledad Alvear. Alvear, que compitió por la precandidatura presidencial del oficialismo con Bachelet, quedó en buen pie tras la abultada victoria que consiguió como candidata a senadora por Santiago, en las elecciones legislativas realizadas en paralelo a la presidencial del domingo. La idea es que Alvear, que fue generalísima durante la campaña electoral del presidente Lagos hace seis años, logre retener y conquistar el voto de centro cercano al partido demócrata cristiano.
Su integración al comando de Bachelet serviría además para cerrar las fisuras al interior de la coalición oficialista, surgidas tras la debacle que sufrió la democracia cristiana en la elección parlamentaria, donde redujo a la mitad su representación mientras aumentó la presencia de sus aliados socialistas y socialdemócratas. En esta misma línea, la ex ministra debe intentar atraer parte de la votación que obtuvo el cuarto candidato, el representante de comunistas y humanistas Tomás Hirsch, que logró un 5,4%.
Pero este objetivo no se ve fácil, ya que Hirsch anunció que no se sumará a las fuerzas de la candidata de la Concertación, aunque el Partido Comunista se apartó de esta postura y algunos de sus dirigentes se mostraron abiertos a un diálogo con el oficialismo. Para Piñera, el reto también será doble: por un lado debe conquistar el voto de los simpatizantes de Lavín y por el otro mantener la votación que logró captar desde el centro. En esta perspectiva se enmarca la temprana designación de Lavín como presidente del Consejo Político del comando de su campaña, en un acercamiento que contrasta con la pugna que enfrentó a ambos candidatos en la primera vuelta. La incorporación de Lavín junto a otros dirigentes de la Unión Demócrata Independiente (UDI), el ala más conservadora de la coalición de derecha, dio una señal de unidad en la alianza opositora, seriamente fraccionada durante la campaña que concluyó el domingo. *
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