JOSE LUIS VARELA, LA PAZ, AFP
La victoria de Morales puede generar un cambio radical en Bolivia porque el líder cocalero ha promovido la libertad de cultivo de coca -una planta medicinal que es la base de la cocaína- y un control férreo del Estado sobre las multinacionales de los hidrocarburos. Bolivia tiene la segunda reserva de gas más importante de América del Sur, después de Venezuela.
Anoche Morales se presentó frente a sus huestes en la central ciudad de Cochabamba, su feudo electoral, donde -emocionado- señaló que empieza una nueva historia de Bolivia.
"Este gran triunfo del pueblo expresa el cambio de nuestro país", señaló Morales desde un escenario, frente a miles de seguidores en Cochabamba, junto a su vicepresidente Alvaro García Linera y el pleno de la dirigencia partidaria.
"Empieza la nueva historia de Bolivia, por la equidad en paz y por ese cambio que espera el pueblo boliviano", dijo un exultante Morales al anunciar su triunfo en las elecciones, mientras miles de seguidores lo aclamaban, "Evo presidente, Evo presidente".
"Hemos ganado", dijo. "Por primera vez (los indígenas) vamos a ser presidentes".
Aunque no había resultados oficiales, las encuestadoras otorgaban anoche más del 51% de los votos a Morales, lo que le evitaba una segunda vuelta en el Congreso. Pero incluso en caso que el porcentaje de Morales descendiera, el líder indígena se encaminaba a una mayoría legislativa.
El derechista ex presidente Jorge Quiroga, principal rival de Morales, felicitó al izquierdista en un reconocimiento de su derrota. "La difusión de las encuestas previas están señalando un resultado. Felicito a don Evo Morales y a Alvaro García Lineras por su desempeño electoral", dijo.
"La democracia boliviana está terminando un ciclo y construyendo uno nuevo", agregó el ex presidente, en una conferencia de prensa en que lucía triste pero sereno.
El candidato Samuel Doria Medina, tercero en la elección, felicitó a Morales y dijo que en caso de que sea el Congreso el encargado de elegir al nuevo mandatario, le dará el apoyo al líder cocalero.
En medio del insólito silencio de la Corte Nacional Electoral (CNE) que a las 02H15 GMT del lunes no había entregado ningún dato sobre votación, la encuestadora Apoyo señalaba que Morales obtenía 51,3% de votos contra 32% de Quiroga, mientras Mori daba 50% contra 31%.
Según la Constitución boliviana, si ninguno de los candidatos obtiene más del 50%, debe ser el Congreso de 157 miembros el encargado de elegir al nuevo mandatario entre los dos votados.
Pero aún si ese fuera el caso, las proyecciones dan a Morales una fuerza parlamentaria muy sólida. Con eso, en caso de que no gane hoy, Morales, de 46 años, tiene asegurada su victoria.
Morales -quien se define a sí mismo como un indio aymara "negro, loro y feo"- debe asumir la presidencia el 22 de enero en reemplazo del presidente Eduardo Rodríguez.
Unos 3,6 millones de bolivianos fueron convocados a esta elección, que transcurrió con apenas incidentes menores, aunque hubo grandes quejas por problemas en los padrones electorales, lo que dejó a un enorme número de personas sin poder votar.
En comicios en los que también se eligió un nuevo Congreso y -por primera vez en la historia del país- a prefectos (gobernadores) de los nueve departamentos, Bolivia prefirió el modelo de izquierda pregonado por Morales al sistema más ortodoxo que proponía Quiroga, un tecnócrata formado en Estados Unidos.
Morales dijo ayer, luego de votar, que en su eventual administración "habrá cero cocaína, cero narcotráfico, pero no coca cero".
"La coca ha parido este movimiento de los pueblos, a este instrumento político, la defensa de esta hoja levantó al pueblo organizado", afirmó.
También habló de la nacionalización del gas. Señaló que "la riqueza natural (en su gobierno) va a volver a manos del Estado".
No es claro sin embargo el alcance de la nacionalización de la que habla Morales, quien ha señalado en varios de sus discursos que es necesario trabajar con las multinacionales.
Las elecciones son seguidas con interés especialmente en Estados Unidos, que ve en Morales un peligro para su plan de lucha antidrogas y no mira con buenos ojos sus vínculos con el presidente venezolano, Hugo Chávez, y el líder cubano, Fidel Castro. *
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