BAGDAD, AFP
Miles de iraquíes manifestaron después de la oración semanal en Bagdad, en Mosul, gran ciudad del noroeste, en Tikrit, feudo del derrocado presidente Saddam Hussein, y en Samarra, al norte de la capital.
Responden así a la llamada del Frente de la Concordia Nacional (sunita), cuyos tres componentes forman parte de los 35 movimientos que consideran que hubo fraude en las elecciones del 15 de diciembre y piden su anulación y la convocatoria de nuevas elecciones.
Esta movilización dio lugar a pocos desbordamientos, aunque un cartel de la comisión electoral fue incendiado en Samarra, y los manifestantes gritaron consignas contra Irán y los responsables iraquíes, entre ellos el primer ministro Ibrahim Jaafari, considerado próximo a Teherán.
"¡Lo juro por Dios, Jaafari no es un árabe!", gritó la muchedumbre, muy numerosa en Bagdad, calificando al ministro de Interior, el chiíta Bayan Jabr Sulagh, de "agente de los norteamericanos".
Varios sunitas creen que Irán ha actuado de una forma o de otra a favor de la lista ganadora, dirigida por los dos grandes partidos chiítas: Dawa, del primer ministro saliente, Ibrahim Jaafari, y el Consejo Supremo de la Revolución Islámica en Irak (CSRII), de Abdel Aziz Hakim.
La supuesta implicación de Irán fue el tema central de la intervención de un candidato de la lista del Frente de la Concordia, que habló este viernes ante los manifestantes en Samarra.
"La Comisión electoral ha vendido Irak a Irán sin precio, porque está dirigida por personas que están a sueldo de Teherán, incluso si pretenden ser imparciales y honestas", declaró Mahmud al Abas. Los resultados parciales de las elecciones fueron recibidos de diversas formas en las mezquitas del país: mientras un imán sunita de Bagdad consideró que estaban "falsificados", un predicador de Najaf, ciudad santa chiíta del centro del país, vio en ellos la expresión de la voluntad de la mayoría.
Estos resultados dan a la lista de la Alianza Iraquí Unificada (AIU), dominada por el Dawa y el CSRII, como gran ganador en Bagdad, pero sobre todo en las provincias chiítas situadas al sur de la capital.
Además, estos datos fueron puestos en duda no solamente por los sunitas sino también por la lista dirigida por el ex primer ministro, el chiíta laico Iyad Allaui, aliado de los comunistas y de las personalidades sunitas liberales. *
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