ISIDORO GILBERT
¿Simple bronca por un episodio desconcertante que dejó a la senadora nacional en el centro de las críticas de un sector del periodismo? O, ¿una advertencia al vice para que sepa que no cuenta para nada de los afectos del kirchnerismo?
Una voz del kirchnerismo duro advirtió en Página/12, que "Scioli no es de los nuestros", aunque es sabido que integró en 2003 el binomio presidencial con Kirchner a pedido de Eduardo Duhalde, su adversario de ahora, cuando era el presidente.
En 2003, Kirchner se molestó con su segundo cuando empezó a hablar en nombre del gobierno sin autorización y entonces hizo tronar el escarmiento. Despidió a todos los amigos de Scioli de lugares en el Estado y él pasó casi al ostracismo. De a cachitos, la relación se recompuso pero ahora volvió a estallar.
Veamos los hechos formales. Semanas atrás, Cristina Fernández se enojó por un banquete de despedida a ex senadores nacionales que terminaban su mandato, donde estaba entre los homenajeados Eduardo Menem, el hermano del hoy senador nacional Carlos Menem, irreconciliables adversarios o enemigos, úsese el calificativo que se quiera.
Esas son ceremonias protocolares pero luego se aclaró que el papel de Scioli fue irrelevante. El caso que hizo arder Troya fue el del senador nacional socialista santafecino Rubén Giustiniani, quien una semana después de asumir fue reemplazado por Cristina Fernández al frente de la Comisión de Justicia y Asuntos Penales del Senado.
Giustiniani, que además es el titular del Partido Socialista en el orden nacional, sostuvo ayer que fue echado de la misma después de exponer su visión crítica con respecto al proyecto de reforma del Consejo de la Magistratura que impulsa el oficialismo ante críticas generalizadas de casi todo lo que no es kirchnerismo.
"La decisión es del bloque oficialista. Si ellos dicen que no fueron, espero que se solucione el error. Así que a los hechos me voy a remitir, y hasta ahora los hechos dicen que me sacaron", manifestó el senador en diálogo con radio América.
La difusión de la información del reemplazo de Giustiniani por la primera dama provocó una fuerte reacción del Gobierno contra Scioli, a quien Cristina Fernández cuestionó duramente durante una sesión de la Cámara Alta por permitir el despliegue informativo de "hechos falsos" y lo responsabilizó de lo que denominó como "operaciones de prensa"
Las críticas de la primera dama fueron justificadas por el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, quien sostuvo que "las cosas no han sido muy cristalinas" ni "claras" por parte de Scioli.
Hasta ahora el vice calló pero trascendió que analiza la posibilidad de exponer públicamente su punto de vista sobre el episodio.
La historia indica que Giustiniani duró una semana en la Comisión, del 13 al 20 de diciembre, cuando fue reemplazado por decreto.
En medio, el 15, Giustiniani había presentado un dictamen de minoría que contradecía la reforma impulsada por Cristina del Consejo de la Magistratura. Y por aquello de que hoja con verde, parra, se unió una cosa con la otra.
Ahora el senador socialista bregó por su reincorporación pero habló de un alto nivel de conflictos producto de lo que mencionó como "confrontaciones diferentes que son una cuestión de la interna". Giustiniani sostiene que se opuso al proyecto oficial de reestructurar al Consejo de la Magistratura, se reducen sus integrantes de 20 a 13, pero del cambio, se fortalece la presencia oficial, porque es "una manera de tener una llave para bloquear la democracia".
Scioli negó ser un operador, jura lealtad, e hizo saber que todo fue un error administrativo. Mucho no le creen. Además, al menos en los rincones donde los kirchneristas se descargan a su gusto, suponen que para 2007, el vice estará en la conformación de una alternativa a Kirchner (quien volvió a desautorizar a quien habla de su reelección constitucionalmente posible), junto a Roberto Lavagna, el hasta hace poco exitoso ministro de Economía reemplazado por Felisa Miceli, Eduardo Duhalde y un sector del radicalismo.
Pompas de jabón habituales cuando de las presidenciales de 2007 se habla. ¿O en rigor, en el kirchnerismo cree que el vice está en ese juego y la dureza de la senadora Kirchner tiene que ver con esas conjeturas? A tenerlas en cuenta. *
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